viernes. 02.12.2022
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Archivos inéditos: la red de espionaje alemán que operó en Ceuta en los años 40

El Archivo Militar de Ceuta guarda auténticos tesoros entre sus fondos. Tesoros que, en muchos casos, han permanecido inéditos hasta el día de hoy y que les ofrecemos para que puedan conocer una parte de la historia de nuestra ciudad que ha permanecido oculta hasta ahora. De la mano del Coronel Antonio Carrión nos trasladamos a la Ceuta de los años 40 en la que se instaló una red de espionaje alemán en plena Segunda Guerra Mundial ¡No se lo pierdan!

El Acuartelamiento 'González Tablas', en plena barriada de Hadú, no solo es la sede de Regulares, una de las unidades más arraigadas en nuestra ciudad, sino que, además, guarda en su interior auténticos tesoros. Tesoros que van más allá de su patrimonio artístico y que tienen que ver con algo inmaterial: los recuerdos y la historia de nuestra ciudad.

Y es que el Archivo Militar se encuentra ubicado en estas instalaciones, en uno de los lugares más emblemáticos de Ceuta, y con él la memoria de tiempos pasados. Una memoria que en días como hoy nos da la oportunidad de acercarles historias inéditas. De la mano del Coronel Antonio Carrión, Jefe del Archivo Militar, este domingo nos adentramos en una trama que fue secreto de Estado hasta el pasado año, cuando el Ministerio de Defensa determinó desclasificar expedientes hasta el año 1958 y sacó a la luz historias como la que hoy nos ocupa: la existencia de una red de espionaje alemana en Ceuta durante la Segunda Guerra Mundial.

Una red de espionaje que fue descubierta y desmantelada entre 1944 y 1945 y que actuaba en dos localizaciones de nuestra ciudad que serán conocidas por muchos de los que leen estas líneas: la calle Teniente Pacheco y el antiguo Bar Madrid, que se ubicaba en la calle Padre Feijoo, en la acera de enfrente del actual Lusitano.

Una red formada por alemanes y españoles, entre ellos un ceutí, cuya misión era vigilar la entrada de buques aliados en el Estrecho para transmitir la información encriptada a las fuerzas del Eje.

El descubrimiento de esta red no fue, sin embargo, fruto de las actividades de los servicios de información de las fuerzas aliadas, ya comandadas en aquel momento por los todopoderosos Estados Unidos, si no mas bien, como casi todo en esta vida, fruto de las miserias humanas y la traición, la de uno de los miembros de la red que vendió la información sobre la misma a los americanos que no dudaron a la hora de reclamar al Gobierno español que actuara ante la misma.

Una situación complicada para una España inmersa en regimen franquista, que había recibido el apoyo alemán durante la Guerra Civil y que, si bien no participaba en este tipo de redes, sí que fue permisiva, al menos hasta que las autoridades estadounidenses presentes en el Protectorado reclamaron su actuación.

El devenir de los acontecimientos, la evolución del conflicto y la cada vez más favorable situación para los aliados, unidos a que los Estados Unidos eran los únicos, en el marco del bloqueo internacional, en servir materias primas básicas, como combustible, a España, acabó por inclinar la balanza de las autoridades españolas a investigar los hechos, detener a todos los implicados y proceder a juzgarles en un Consejo de Guerra por un delito de espionaje.

Un Consejo de Guerra al que se llegó, tal y como explica el Coronel Carrión, después de la exhaustiva, detallada y rigurosa investigación e instrucción del que fuera Coronel al mando del Tercio, Fernando García Valiño, y uno de sus tenientes, que tomaron declaración a todos los implicados y desarrollaron todo el proceso en apenas unos meses, algo impensable a día de hoy.

Ciudadanos alemanes, soldados de la división azul, transmisiones encriptadas, buques aliados y submarinos alemanes, se mezclan en una historia que parece sacada de una novela o una película de espías y que, sin embargo, sucedió en nuestras calles, a unos metros de nuestras casas, en lugares que nunca hubiéramos imaginado. Meyer, Centeno, Neila o Alarcón son algunos de los nombres propios de esta historia

 

Una historia que merece la pena ser escuchada de boca del Coronel Carrión, quien narra cada detalle transportándonos a un pasado no tan lejano en el que hasta un comerciante afincado en Ceuta durante décadas podía acabar convirtiéndose en un espía al servicio del III Reich. ¡No se la pierdan!.

 

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