‘Dos de cada tres’, una exposición que cuestiona la normalización de tirar colillas al suelo
A través de fotografía, vídeo, escultura y libro de artista, la muestra establece un diálogo entre cultura visual, cine y responsabilidad medioambiental.
El gesto de tirar una colilla al suelo es tan frecuente que apenas llama la atención. Sin embargo, según plantea ‘Dos de cada tres’, se trata de una de las formas de contaminación más persistentes y extendidas a nivel global. La exposición parte de ese dato —dos de cada tres cigarrillos acaban en el suelo— para construir una reflexión crítica sobre cómo determinados hábitos llegan a integrarse en el paisaje urbano hasta volverse invisibles.
Desde una estética cinematográfica y pop, Lola Nieto analiza cómo el cine y los medios audiovisuales han contribuido a reforzar y normalizar ese gesto, repitiéndolo hasta fijarlo en el imaginario colectivo como algo incuestionable. Personajes carismáticos, poderosos o interesantes fuman, y con frecuencia arrojan la colilla al suelo sin consecuencias, un acto que queda impune y, en muchos casos, incluso estetizado.
Cine, cultura visual y medio ambiente
La muestra establece un diálogo directo entre cultura visual y responsabilidad medioambiental, tomando como referentes a figuras como Cindy Sherman o Claes Oldenburg. A lo largo del recorrido expositivo, el visitante se enfrenta a imágenes y piezas que oscilan entre el registro documental del entorno cotidiano y la reflexión sobre el origen cultural de ciertos comportamientos aprendidos.
Lola Nieto explica que la idea surgió tras la lectura de un reportaje de National Geographic sobre el impacto de las colillas en el agua, los ecosistemas y el mar. A partir de ahí, la artista se preguntó por qué ese gesto está tan asumido socialmente y encontró una respuesta clara en su constante presencia en el cine y las series.
Niños, futuro
Uno de los aspectos más llamativos de la exposición es la presencia de niños en algunas fotografías, jugando o componiendo figuras con colillas encontradas en el suelo. Para la artista, esta elección no es casual. Por un lado, los niños representan el futuro y las consecuencias a largo plazo de un problema actual; por otro, las colillas son objetos que están al alcance de cualquiera, incluidos los más pequeños, formando parte del suelo que pisan y tocan.
Cada imagen funciona como un fotograma de una película que no existe, pero que invita al espectador a completar la historia. La exposición no ofrece respuestas cerradas ni señala culpables, sino que propone activar una mirada crítica individual.
Fotografía, vídeo, escultura y libro de artista
‘Dos de cada tres’ reúne un conjunto diverso de obras que refleja el carácter multidisciplinar de Lola Nieto. El visitante puede encontrar:
- Fotografías de pequeño formato (20x30), de carácter casi documental, que muestran colillas en el entorno urbano, integradas en el paisaje hasta pasar desapercibidas.
- Un vídeo compuesto por fragmentos de películas y series donde se repite el gesto de tirar la colilla al suelo, reforzando su normalización cultural.
- Series fotográficas concebidas como sets o escenas cinematográficas, abiertas a la interpretación del público.
- Un fotolibro, una obra seriada de 60 piezas únicas, presentado en un paquete de tabaco reciclado que contiene 27 imágenes representativas del proyecto.
- Una escultura, un cenicero gigante, concebido como símbolo del problema y, al mismo tiempo, de la solución: un objeto cotidiano magnificado, vacío, que señala el lugar donde deberían acabar las colillas.
Un proyecto de largo recorrido que llega a Ceuta
La exposición es el resultado de un proceso de trabajo desarrollado entre 2020 y 2021, llevado en paralelo a otros proyectos de la artista. Su llegada al Museo del Revellín ha sido posible gracias al diálogo con la dirección del centro, que apostó por mostrar este trabajo en la ciudad.
Para Lola Nieto, exponer en Ceuta tiene un significado especial, más aún al coincidir la inauguración con su cumpleaños, un momento que la artista ha definido como “un regalo”. La muestra, afirma, no pretende cambiar el mundo de forma inmediata, sino generar una reflexión. Si alguien se detiene a pensar dónde tirar la colilla antes de hacerlo, el objetivo ya se habrá cumplido.
Una invitación a cuestionar los gestos mínimos
‘Dos de cada tres’ no señala ni juzga, pero sí cuestiona. Propone revisar cómo ciertos gestos cotidianos se aceptan, se invisibilizan y se normalizan socialmente, recordando que la construcción del entorno es una responsabilidad compartida. Porque, como sugiere la propia exposición, a veces cambiar el mundo empieza por cuestionar un gesto mínimo.