Estudiantes de Educación Social acercan la realidad virtual a los mayores en una visita a la Fundación Gallardo
Una experiencia intergeneracional une a alumnos de la Universidad y a usuarios de la Fundación Eduardo Gallardo Salguero en una jornada de aprendizaje mutuo y enriquecimiento social a través de la animación sociocultural y la alfabetización digital.
Un grupo de estudiantes de segundo curso del Grado en Educación Social de la Facultad de Educación, Economía y Tecnología protagonizó una jornada formativa y vivencial en la Fundación Eduardo Gallardo Salguero. La actividad, coordinada por el profesor Santiago Pozo dentro de la asignatura Animación Sociocultural, tuvo como objetivo acercar al alumnado a experiencias reales de intervención con personas mayores, destacando el papel de las fundaciones en el tejido comunitario.
La visita comenzó con un recorrido guiado por la psicóloga del centro, Paola Pozo, quien presentó al equipo de trabajo y explicó la filosofía de la entidad, centrada en la mejora del bienestar y la calidad de vida de las personas mayores. Los estudiantes pudieron conocer de primera mano las dinámicas y proyectos que desarrolla la fundación, apreciando el valor de las actividades socioculturales como herramienta para el envejecimiento activo.
Durante la jornada, los estudiantes compartieron con los usuarios su visión sobre el rol del educador social y expusieron algunos de los talleres trabajados en el aula. Como actividad central, llevaron a cabo una sesión de alfabetización digital que sorprendió gratamente a los asistentes: mediante el uso de gafas de realidad virtual, los mayores vivieron experiencias inmersivas como nadar entre tiburones o explorar planetas en el espacio, lo que generó entusiasmo, sorpresa y sonrisas compartidas.
“Ha sido una oportunidad excepcional para que los estudiantes conecten la teoría con la práctica, y para demostrar que la animación sociocultural puede ser profundamente transformadora”, explicó el profesor Pozo. También agradeció al equipo de la fundación su implicación, destacando la importancia de abrir espacios de colaboración entre universidad y sociedad.
La experiencia, además de reforzar el aprendizaje de los futuros educadores sociales, propició un valioso intercambio intergeneracional que evidenció el poder del encuentro, el respeto mutuo y la innovación como motores del desarrollo comunitario. Los estudiantes regresaron al aula con ideas renovadas y una motivación fortalecida para seguir explorando recursos que impacten positivamente en su entorno.