Guillermo Ríos regresa al Revellín con un grito disfrazado de carcajada en 'Payaso'
El actor caballa, Guillermo Ríos vuelve a Ceuta con una propuesta teatral que no dejará indiferente a nadie. Bajo el provocador título Payaso, la compañía Barbarie Teatro presenta una obra que denuncia la censura, pone en valor el humor como herramienta de resistencia y, de paso, reivindica el noble arte del clown. En una sociedad donde hacer reír puede ser motivo de encarcelamiento, dos personajes secuestran un teatro —el Revellín, en la ficción— para lanzar un mensaje urgente y profundo: el humor también es memoria, es dolor, y es libertad.
“Queremos que la palabra payaso deje de usarse como insulto y se convierta en lo que realmente es: un halago”, afirma Ríos.
La risa como acto subversivo
En el universo distópico que plantea Payaso, la comedia está prohibida. Chistes, juegos de palabras, cualquier forma de humor es perseguida por las autoridades. En ese contexto, dos payasos deciden tomar un teatro y contar su historia, marcada por la marginalidad, los traumas y la necesidad de sobrevivir a través de la risa.
Pero la obra no es solo una sátira social ni una fantasía distópica: es también una reflexión incómoda y actual sobre los límites del humor, la autocensura y la responsabilidad de quien hace reír. “Hoy en día mucha gente dice que ya no se puede hacer chistes de nada. No es que no se pueda, es que hay que saber cómo y sobre quién se hace”, explica Ríos.
Payaso invita al espectador a posicionarse: en cada escena se juega con el contraste entre lo trágico y lo cómico, provocando reacciones que van de la carcajada al estremecimiento. “Hay momentos en que la gente se ríe de algo salvaje, y después se pregunta: ¿por qué me he reído de eso? Esa es parte del juego. El público también es responsable de su risa”.
Una compañía forjada en la diversidad
Barbarie Teatro es una formación joven, pero compuesta por artistas con trayectorias sólidas. Ríos viene del teatro textual; Saúl Venegas, del clown; Álex Aragón, de la improvisación; Txema Uribarri, del audiovisual; y Anawa, de la danza. De esta mezcla nace una propuesta escénica heterogénea, con una estética que rompe moldes y un enfoque artesanal.
La génesis del grupo parte de Cristo Rey, una obra escrita y dirigida por Txema en el marco de un curso de dirección. “Ahí nos conocimos y surgió la idea de crear algo juntos. Todo fluyó de manera muy natural. Así nació Barbarie”, cuenta Ríos. La obra que ahora llega a Ceuta ha pasado por un proceso largo: más de año y medio de escritura, ensayos y reestructuración.
“No es fácil mover una obra sin famosos en el cartel. Pero creemos en lo que hacemos y estamos luchando por abrirnos camino”, afirma el actor. En un panorama teatral saturado de grandes nombres, Barbarie Teatro apuesta por un teatro vivo, comprometido y profundamente humano.
Ceuta, escenario emocional
Para Ríos, actuar en Ceuta tiene una carga emocional especial. No es su primera vez en el Revellín —ya pasó por allí con Gumersindo y Apolonio y una versión absurda de Otelo—, pero volver a su ciudad siempre despierta vértigo. “Sé que habrá cariño, pero también nervios. No voy con expectativas de llenar, pero sí con la ilusión de ofrecer algo distinto”.
Además de hacer reflexionar y reír, Ríos espera que el público ceutí se quede con una idea: “Hay que valorar el trabajo contemporáneo, lo que se escribe ahora, lo que nace de gente viva, que se arriesga y crea sin red”. Y, sobre todo, que cuando alguien diga payaso, lo diga con orgullo.
‘Payaso’ se representa en el Teatro Auditorio Revellín el sábado 3 de mayo a las 19.30. Las entradas salieron a la venta el 23 de abril. Una obra para quien aún cree que el humor es cosa seria.