GUARDIA CIVIL

La AEGC denuncia el “abandono” del Ministerio de Interior y exige el reconocimiento como profesión de riesgo

Agentes de la Guardia Civil / Archivo

La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha denunciado públicamente el "abandono" del Ministerio del Interior y exige el reconocimiento del cuerpo como profesión de riesgo y autoridad, ante el aumento de agresiones y el peligro que enfrentan a diario los agentes.


 

La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha vuelto a alzar la voz para exigir al Ministerio del Interior el reconocimiento de la Guardia Civil como una profesión de riesgo, así como el estatus de autoridad para todos sus miembros. En un comunicado difundido, la AEGC ha acusado al titular del Ministerio del Interior de "fingida sordera y ceguera" ante una realidad que, según denuncian, pone en peligro la integridad física y jurídica de los agentes cada día.

Desde la asociación, que agrupa a guardias civiles de todas las escalas y empleos, insisten en que la negativa del ministro - al que no citan por su nombre- resulta “injustificable”, recordando su experiencia como juez y su conocimiento directo de casos en los que miembros del cuerpo fueron víctimas de atentados.

“La dejadez del Ministerio es una muestra de su falta de preocupación por nuestras vidas”, afirman desde la AEGC, que señala que el riesgo al que se enfrentan los agentes es evidente, como demuestran - dicen- intervenciones recientes en Huelva, León y Alicante, donde patrullas se jugaron la vida para frenar situaciones de peligro extremo como la actuación de un conductor kamikaze.

El colectivo critica también que no se les reconozca como autoridad en el ejercicio de sus funciones, lo que consideran un agravio comparativo respecto a otras figuras institucionales como jueces, diputados o ministros. “Las agresiones van en aumento porque los agresores saben que les sale barato atacar a un guardia civil”, alertan.

A pesar del descontento, desde la AEGC aseguran que seguirán “salvando vidas” y exigiendo lo que consideran justo: el reconocimiento oficial como profesión de riesgo y autoridad. “Nos importan las vidas de nuestros compañeros, aunque lamentablemente al ministro y a su equipo no”, concluyen.