LIBERTAD RELIGIOSA

España dividida: mientras Ceuta reconoce el Eid, Jumilla lo prohíbe en espacios públicos

Musala

Una decisión municipal en Jumilla reaviva el debate sobre la libertad de culto y la convivencia en España.

La reciente decisión del Ayuntamiento de Jumilla de restringir el uso de espacios municipales a actos religiosos ha generado una oleada de críticas por parte de políticos, asociaciones islámicas, instituciones religiosas y defensores de derechos fundamentales. Aunque la medida no menciona ninguna confesión en particular, su impacto se dirige directamente a la comunidad musulmana local, que utilizaba instalaciones deportivas para celebrar eventos como el fin del Ramadán o la Fiesta del Cordero.

La enmienda, impulsada por Vox y respaldada por el Partido Popular, establece que estos espacios quedan reservados exclusivamente a "eventos de carácter deportivo o promovidos por el Ayuntamiento". Para muchos vecinos, esta decisión representa una ruptura en la convivencia que, hasta ahora, se había mantenido en esta localidad murciana.

Un espejo incómodo: el modelo ceutí

El caso ha reavivado el debate nacional sobre la libertad religiosa y el papel de las instituciones locales en la gestión de la pluralidad. En este contexto, la ciudad autónoma de Ceuta aparece como un ejemplo opuesto: aquí, la diversidad cultural y religiosa no solo es un hecho demográfico, sino también una realidad institucional. 

En Ceuta, donde la población musulmana representa un porcentaje significativo del total, el calendario oficial reconoce festividades islámicas como la Fiesta del Sacrificio. Además, los servicios públicos han adoptado con naturalidad adaptaciones durante el Ramadán -como horarios especiales y sensibilidad institucional hacia los ritmos de la comunidad musulmana-.

Sin necesidad de aprobar declaraciones simbólicas, Ceuta luchado y ha construido con los años un modelo de gobernanza intercultural, basado en el reconocimiento mutuo. No sin tensiones, pero con una voluntad clara de integración.

La oposición política local se manifiesta

Desde Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa ha afirmado -en declaraciones para este medio- que lo ocurrido en Jumilla "es una prueba más de que, desde hace tiempo, PP y Vox son indistinguibles en las cuestiones esenciales". Según Mustafa, "si de verdad creemos en la convivencia y los derechos humanos, hay que dejar de blanquear a una derecha que ha asumido la islamofobia y el racismo como columna vertebral de su discurso".

El líder local recuerda que "no es la primera vez "que se ataca la libertad religiosa en clave política. “En Ceuta, el PP ya prohibió el Eid del Sacrificio cuando gobernaba con Vox, con la excusa de la pandemia, pero en las mismas fechas se permitió la celebración del Black Friday. No fue una decisión sanitaria, fue un mensaje político”, denuncia.

Mustafa también apunta directamente a la responsabilidad del Partido Popular en Jumilla: “Que nadie se engañe: lo de Jumilla no es Vox, es el PP. Vox tiene un único concejal. Si esta moción ha salido adelante es porque el Partido Popular ha puesto la mayoría de los votos. No hablamos solo de vulneración de la libertad de culto, sino del derecho de reunión”.

Para Ceuta Ya!, lo que está ocurriendo forma parte de una deriva preocupante. “La alcaldesa de Pozuelo diciendo que aquí no entra un solo mena, el alcalde de Torre Pacheco acusando sin pruebas a migrantes de la delincuencia, Feijóo boicoteando el decreto sobre menores no acompañados… todo forma parte del mismo discurso del miedo. Y si lo denunciamos, el PP nos acusa de romper la convivencia. Es puro cinismo”, concluye.

El PSOE también exige explicaciones

Desde el Partido Socialista, se han sumado también las críticas. Pérez Triano ha manifestado que lo aprobado en Jumilla es una “auténtica barbaridad”, y que el Partido Popular, “al que muchos consideran un partido de Estado”, se ha alineado con los planteamientos “ultras, extremistas, xenófobos e islamófobos” de VOX.

Desde el PSOE no creen que sea posible, “ni que nadie en su sano juicio plantee, la situación de dejar de prestar las cartas municipales”, han señalado.. Al mismo tiempo, demandan al PP una explicación clara sobre “hasta dónde piensa llegar” en sus relaciones con la ultraderecha.

¿España a dos velocidades religiosas?

El contraste entre Jumilla y Ceuta evidencia dos velocidades institucionales en cuanto al respeto por la pluralidad religiosa: una que avanza hacia la normalización de la diversidad como parte de la identidad municipal, y otra que, como en Jumilla, parece retroceder en derechos consolidados, generando un clima de exclusión y señalamiento.

Si bien ningún ayuntamiento está obligado a promover celebraciones religiosas, la neutralidad institucional no puede convertirse en hostilidad velada hacia una confesión concreta. Como recuerda el artículo 16 de la Constitución Española, "se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto", y cualquier límite debe estar basado en razones objetivas. 

Una pregunta abierta

¿Es posible una España donde las instituciones locales gestionen la pluralidad desde la inclusión, como hace Ceuta, y no desde la exclusión, como ahora ocurre en Jumilla?

Lo que está en juego no es solo el uso de un pabellón municipal, sino el tipo de sociedad que estamos dispuestos a construir: aquí ya existe, ¿y del Estrecho hacia arriba?