FRONTERA

MDyC denuncia que "la frontera se ha convertido en un gran contenedor de alimentos" y reclama medidas

Frontera del Tarajal / Mohammed Ettouileb

La formación localista reclama un protocolo claro y justo que evite más perjuicios a los ceutíes.​

El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía -MDyC- ha reiterado la "importancia" de flexibilizar la Circular IM/1/2022 tras las nuevas quejas ciudadanas registradas en la frontera del Tarajal, donde continúan produciéndose decomisos de alimentos destinados al consumo familiar que acaban siendo arrojados a la basura.

Desde el MDyC recuerdan que ya en septiembre llevaron al Pleno de la Asamblea una propuesta para estudiar la reformulación y flexibilización de la Circular IM/1/2022, con el objetivo de equiparar los límites y cantidades permitidas a los establecidos en los reglamentos europeos, iniciativa que fue rechazada por la mayoría de los grupos políticos.

Entonces, la formación advertía de que “la frontera terrestre que separa nuestra ciudad, y con ello nuestro país, del país vecino de Marruecos se ha convertido en una especie de muro arbitrario en el que ni se respeta el régimen de viajeros, ni hay reciprocidad por parte de Marruecos, ni coherencia legal, ni sanitaria en la aplicación de la normativa”.

El MDyC denuncia que se esté consintiendo que la frontera del Tarajal se haya convertido “en un gran contenedor lleno de alimentos” y reclama al nuevo delegado del Gobierno que adopte las medidas necesarias para flexibilizar la Circular IM/1/2022, evitando así más perjuicios a la ciudadanía:  “vivimos en una especie de limbo Schengen, pero no por ello significa que la frontera deba ser ineficaz y aplicando normativas perjudiciales para los ciudadanos” han concluido. 

Los antecedentes: una denuncia ciudadana por "decomiso arbitrario" 

Según explica la afectada, a su llegada al paso fronterizo los agentes le indicaron que no introdujera sus pertenencias en el escáner, ordenándole depositarlas directamente sobre la mesa para su inspección manual. Tras solicitarle que vaciara completamente el bolso, uno de los agentes le advirtió: “elige una cosa, que lo demás va a la basura”, justificando esta actuación en que “solo se permiten cinco panes”.

La ciudadana aclara que los productos intervenidos no eran pan, sino dos pequeñas bolsas de 'chebakia' —sin huevo ni lácteos—, aceite de girasol y miel envasada. Pese a detallar la composición de los alimentos, el agente los calificó como “pan” y procedió a desecharlos, permitiéndole conservar únicamente unos mini panes para completar los cinco autorizados.

La vecina asegura que mantuvo en todo momento una actitud calmada y solicitó que, en caso de no autorizarse la entrada, se le permitiera devolver los productos a Marruecos, petición que fue rechazada. Según su testimonio, el guardia le respondió que “todo lo que entra va al contenedor”, una práctica que, denuncia, no se aplica en otras aduanas españolas, donde sí se permite la devolución de mercancía no autorizada.

La afectada denuncia además la ausencia de información clara en la cartelería de la aduana sobre qué productos están prohibidos, así como la inexistencia de una lista específica en el Boletín Oficial que identifique estos dulces tradicionales como mercancía no permitida.