Los médicos, a la huelga indefinida desde el 16 de febrero
El Sindicato Médico de Ceuta se suma a las movilizaciones convocadas a nivel nacional
El Sindicato Médico de Ceuta ha anunciado su adhesión al calendario de movilizaciones y paros aprobado a nivel estatal por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), que contempla una manifestación unitaria el próximo 14 de febrero en Madrid y la convocatoria de una huelga indefinida a partir del 16 de febrero, con paros escalonados en los meses posteriores.
Como principal novedad, el Sindicato Médico destaca que el comité de huelga se amplía y deja de estar limitado a la Confederación Estatal y al Sindicato Médico Andaluz, incorporando de forma activa a sindicatos médicos de todo el territorio nacional, entre ellos los de Cataluña, País Vasco, Galicia y otras comunidades. Esta ampliación, subrayan, refleja que el conflicto ha adquirido una dimensión claramente estatal y afecta al conjunto del Sistema Nacional de Salud.
Ante el cierre al diálogo del Ministerio de Sanidad
Desde el sindicato ceutí señalan que estas movilizaciones llegan tras constatar que el Ministerio de Sanidad mantiene una posición de cierre al diálogo y se niega a alcanzar un acuerdo sobre un Estatuto propio de la profesión médica, una reivindicación histórica del colectivo destinada a mejorar las condiciones laborales, retributivas y profesionales de los médicos.
El Sindicato Médico lamenta que esta situación acabe teniendo consecuencias directas sobre los pacientes, aunque advierte de que la falta de voluntad negociadora del Ministerio está provocando una sangría constante de profesionales en la sanidad pública. Cada vez más médicos, explican, optan por la sanidad privada o por emigrar a otros países europeos, ante la ausencia de expectativas y de condiciones dignas en el sistema público.
Un deterioro de la Sanidad especialmente grave en Ceuta
Este deterioro es visible en todo el país, pero resulta especialmente grave en Ceuta por dos motivos fundamentales, han explicado. En primer lugar, por la dependencia directa del Ministerio de Sanidad a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), lo que hace que cualquier decisión, retraso o falta de planificación estatal tenga un impacto inmediato en la asistencia sanitaria local. En segundo lugar, porque los efectos del déficit de profesionales y de la mala planificación se concentran con mayor intensidad en un sistema más frágil y con menor capacidad de respuesta.
El sindicato recuerda que Ceuta arrastra desde hace años una pérdida progresiva de servicios esenciales, cierres de unidades y una creciente externalización de la asistencia sanitaria, con consecuencias directas para la ciudadanía. Entre las carencias más graves enumeran la ausencia de especialidades clave como Neurocirugía o Cirugía Vascular, el cierre de Hemodinámica por falta de especialistas, la inexistencia de Radioterapia, con derivaciones sistemáticas a la península o a centros privados, y una Psiquiatría gravemente mermada, con plantas cerradas y pacientes derivados a la sanidad privada.
A ello se suma, según el Sindicato Médico, un incremento constante de derivaciones a la península, retrasos asistenciales y un creciente malestar ciudadano, así como una privatización progresiva de servicios como radiodiagnóstico, código ictus, punciones tiroideas, endoscopias digestivas, psiquiatría, logopedia, neurofisiología, pruebas de laboratorio, anatomía patológica y evacuaciones sanitarias, entre otros.
Incremento de las protestas sociales como prueba
El sindicato considera que no es casual que en Ceuta se hayan multiplicado en los últimos años las protestas sociales, plataformas ciudadanas y movilizaciones de asociaciones de pacientes, especialmente en ámbitos como la salud mental o el TDAH. A su juicio, la ciudadanía percibe y sufre un deterioro sanitario muy superior a la media nacional.
Por último, el colectivo médico insiste en que la huelga y el calendario de movilizaciones no son un fin en sí mismo, sino una medida de presión legítima para exigir al Ministerio de Sanidad, y en última instancia a la ministra Mónica García, que adopte decisiones urgentes para garantizar la viabilidad del Sistema Nacional de Salud. “Sin médicos no hay sanidad pública posible”, subrayan, una realidad que en Ceuta, concluyen, se vive de forma especialmente cruda y directa.