lunes. 26.09.2022

“Mi padre se podía haber matado” relata la hija del último accidentado en el Revellín

Vicente Camacho iba a comprar material escolar para sus nietos cuando resbaló con la solería del paseo del Revellín. Esta mañana ha sido operado de fractura abierta de tibia y peroné y en su familia respiran tranquilos porque creen que podía haber sido mucho peor. Su hija, Mayte, ha atendido a Ceuta Televisión y ha confesado que si no fuera por su fuerza, su padre “se podía haber matado”.

Vicente Camacho tiene 70 años y esta mañana ha sido operado en el Hospital Universitario de fractura abierta de tibia y peroné. Este martes, este abuelo que se dirigía a comprar material escolar para sus nietos, no pensaba que tendría que pasar por el quirófano pero un resbalón con la solería del paseo del Revellín le ha llevado a esta situación. Su hija, Mayte, ha contado a Ceuta Televisión como se produjo esta caída.

 

Mayte da gracias a que su padre es una persona agil y fuerte, que siempre va andando y que en toda su vida solo ha tenido dos accidentes, uno hace 30 años y otro este martes. Esa fuera le permitió arrastrarse hasta la pared, antes de caer al suelo, y perder por unos segundos el conocimiento.

 

Los Camacho lo tienen claro, tras este accidente no van a parar y van a tomar todas las medidas necesarias para que este tipo de situaciones no se repitan. No es ya la indemnización, han insistido, es que no quieren que nadie pase por lo mismo porque, tal y como ha asegurado Mayte, su padre “se podía haber matado”.

 

Los tratamientos para que las famosas “losetas homicidas” dejen de resbalar no han surtido efecto, al menos así lo cree la hija del último accidentado que ha explicado que, el día menos pensado, puede producirse una desgracia.

 

Lamenta, además, que tan solo una persona del Ejecutivo, la vicepresidenta primera de la Mesa, Rocío Salcedo, que además no es la responsable del estado de la solería del Revellín, se haya puesto en contacto con ella para conocer el estado de su padre.

 

Ahora, tras la operación, llegará el momento de la rehabilitación, un periodo dificil para Vicente que, acostumbrado a andar a su aire, ahora tendrá que depender de otros, al menos durante unos meses, para llevar a cabo sus quehaceres diarios.

 

“Mi padre se podía haber matado” relata la hija del último accidentado en el Revellín
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