SANIDAD

El Sindicato Médico alerta: "la sanidad de Ceuta está en punto muerto y cada vez peor"

Enrique Roviralta, presidente del Sindicato Médico de Ceuta / Alma Palomino

Enrique Roviralta alerta de falta de especialistas, recursos infrautilizados y posibles maniobras para "ocultar listas de espera" en la gestión del INGESA. 

Enrique Roviralta, presidente del Sindicato Médico de Ceuta, ha dibujado un diagnóstico contundente del estado de la sanidad en la ciudad autónoma: “Ceuta está en punto muerto, al ralentí y en la cola del sistema nacional de salud”. Así lo ha asegurado en declaraciones a Ceuta Televisión, donde ha criticado duramente la gestión del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria y la falta de avances estructurales.

Roviralta recuerda que hace tres años el propio Ministerio de Sanidad reconoció oficialmente a Ceuta como zona de difícil cobertura médica, lo que debía implicar incentivos para atraer profesionales. Sin embargo, denuncia que esa declaración “no ha servido para nada” y que incluso desde el propio Gobierno se ha llegado a negar esa condición posteriormente. “Pensábamos que sería un antes y un después, pero seguimos igual. Es un auténtico bloqueo”, lamenta.

Falta de médicos y recursos infrautilizados

El principal problema, según el presidente del Sindicato Médico, es claro: la falta de especialistas. “Es el talón de Aquiles de la sanidad en Ceuta”, afirma. Para ilustrarlo, expone ejemplos concretos:

- "Una unidad de hemodinámica, valorada en más de un millón de euros, lleva años cerrada por falta de profesionales".

- Equipos de alta tecnología, como resonancias o TAC, están infrautilizados o externalizados "por la escasez de radiólogos".

“Es como comprarte un 'Boeing 747' sin piloto: lo tienes ahí parado y deteriorándose”, critica, cuestionando la planificación del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria.

“Negar la realidad no la hace desaparecer”

Roviralta también ha puesto en duda los mensajes oficiales sobre la calidad del sistema sanitario. Frente a los datos positivos que suele trasladar INGESA, la percepción real de los ciudadanos es muy distinta. De hecho, apunta a estudios del propio Ministerio que sitúan a Ceuta y Melilla como los territorios con peor valoración sanitaria.

“Se ha caído en hacerse trampas al solitario. Negar el problema no lo elimina”, señala, añadiendo que la falta de autocrítica puede convertir a la propia administración en “parte del problema”.

Listas de espera: “Son legales y necesarias”

Uno de los puntos más polémicos es el de las listas de espera. Roviralta responde a quienes niegan su existencia con contundencia: “La lista de espera no solo existe, es obligatoria por ley”.

Según explica, estas listas garantizan la transparencia y los derechos del paciente. Sin embargo, denuncia prácticas que distorsionan los datos reales, como el cierre de agendas o la no inclusión de pacientes en registros oficiales. “Si no estás en la lista, es como si no existieras”, advierte.

Además, señala presiones a médicos de Atención Primaria para evitar derivaciones a especialistas, lo que podría estar reduciendo artificialmente las cifras. “Eso vulnera criterios médicos y responde a intereses políticos”, critica.

Huelga médica y conflicto abierto

El contexto se agrava con la actual huelga nacional del colectivo médico, que reclama un estatuto propio. Roviralta defiende esta medida como necesaria para frenar la fuga de profesionales y mejorar las condiciones laborales.

“España es el único país de Europa sin un estatuto médico propio. No es un privilegio, es una necesidad”, sostiene. A su juicio, la falta de diálogo por parte del Ministerio está agravando el conflicto: “No hay voluntad de negociar. Es un desprecio absoluto”.

Un sistema “embudo” y en riesgo

El presidente del Sindicato Médico resume la situación con una metáfora clara: un embudo. “Entra más demanda de la que el sistema puede asumir, y eso genera listas de espera cada vez mayores”.

Entre las causas, señala dos principales: mala gestión y falta de recursos humanos. La consecuencia, advierte, es un sistema cada vez menos atractivo para los profesionales y más tensionado para los pacientes. “Sin médicos no hay sanidad. Y así, el sistema se vacía poco a poco”, concluye.

Roviralta se muestra pesimista sobre una solución a corto plazo y apunta incluso a posibles cambios en el Ministerio como única vía para desbloquear la situación. Mientras tanto, insiste en que los principales perjudicados son los ciudadanos: “La enfermedad no entiende de política, pero las decisiones políticas sí afectan directamente a su evolución”.