Enrique Pérez Carrillo, presidente de AEPAE alerta de que el acoso escolar “se sigue abordando igual que hace 20 años”
El presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar, Enrique Pérez Carrillo, ha advertido este martes en Ceuta de que el problema del acoso escolar continúa abordándose “de forma superficial”, insistiendo en la necesidad de apostar por la prevención y la detección temprana para evitar casos graves como los suicidios relacionados con el bullying.
Pérez Carrillo se encuentra en la ciudad para participar este miércoles en las jornadas sobre acoso escolar organizadas por la FAMPA Cuatro Culturas y, antes de su intervención, ha comparecido ante los medios para analizar la situación actual del acoso escolar, los perfiles implicados y las carencias que, a su juicio, siguen existiendo en los protocolos educativos.
“Estamos igual que hace 20 años”
Durante su comparecencia, el presidente de AEPAE ha recordado que el primer gran caso mediático relacionado con el acoso escolar en España fue el de Jokin, hace ahora dos décadas, lamentando que la sociedad siga reaccionando únicamente cuando ocurre una tragedia.
“Nos quedamos en el suceso, en lo superficial, pero no llegamos al fondo del problema”, ha señalado, defendiendo que el acoso escolar debe abordarse desde distintos ámbitos: educativo, social, terapéutico y legal.
Pérez Carrillo ha asegurado además que se está “normalizando” que cada pocos meses se produzcan nuevos casos graves vinculados al bullying, haciendo referencia a recientes suicidios ocurridos en distintos puntos del país.
Críticas a los protocolos actuales
El presidente de AEPAE ha criticado también el funcionamiento de los protocolos de actuación actuales, que ha calificado como herramientas “reactivas” que actúan cuando el problema ya se ha agravado.
“El protocolo es como el extintor de un incendio. Cuando se usa, la casa ya está quemada”, ha afirmado.
Según ha explicado, uno de los principales problemas es la falta de prevención y de mecanismos eficaces de detección temprana, además de la opacidad que, en muchos casos, rodea a los procedimientos abiertos en los centros educativos.
En este sentido, ha señalado que muchas familias terminan optando por cambiar a sus hijos de colegio al considerar que las medidas adoptadas no funcionan, algo que, a su juicio, demuestra el fracaso del sistema actual.
Cómo detectar señales de acoso
Pérez Carrillo ha insistido también en la importancia de formar a las familias para que puedan detectar señales tempranas de acoso escolar.
Entre los síntomas más frecuentes ha mencionado cambios bruscos de comportamiento, ansiedad, rechazo a acudir al colegio, abandono de actividades habituales o síntomas físicos como dolores de cabeza, dolores abdominales o pesadillas.
Según ha explicado, cuando el proceso se prolonga y el menor siente que nadie puede ayudarle, pueden aparecer conductas mucho más graves como autolesiones o intentos de suicidio.
También alerta sobre el perfil del acosador
El presidente de AEPAE ha señalado que no existe un perfil único ni de víctima ni de acosador, aunque sí factores que pueden facilitar determinadas conductas.
En este sentido, ha explicado que comportamientos relacionados con la falta de control de impulsos, la ausencia de respeto a las normas o la necesidad constante de imponerse sobre otros pueden convertirse en señales de alerta.
Asimismo, ha indicado que cuando un menor obtiene beneficios o reconocimiento social tras maltratar a otro compañero y percibe además impunidad, el comportamiento suele ir aumentando progresivamente.
Reclama especialistas y prevención real
Finalmente, Pérez Carrillo ha reclamado a la administración educativa la puesta en marcha de planes sólidos de prevención, herramientas eficaces de detección precoz y protocolos de intervención “rápidos y transparentes”.
También ha defendido que la intervención en casos de acoso escolar debe realizarse por especialistas formados específicamente en esta materia y ha criticado algunas prácticas que, según ha afirmado, pueden acabar agravando la situación.
Entre ellas ha mencionado la mediación entre víctima y acosador, una fórmula que considera inadecuada en casos de bullying, insistiendo en que lo prioritario debe ser proteger a la víctima, sancionar y sensibilizar.