La donación de sangre y plasma continúa siendo un acto vital para pacientes de todo tipo, desde quienes atraviesan tratamientos oncológicos hasta personas con enfermedades cardíacas, y este año se hace un llamado especial a la ciudadanía para participar en las colectas programadas en la ciudad.
Según Pepe Sánchez, celador conductor de la ambulancia, “donar sangre no solo salva vidas, sino que también permite obtener plasma, un componente que se utiliza de manera específica para ciertos tratamientos. Aunque el plasma se separa del resto de la sangre, al donar sangre entera también se obtiene plasma, por lo que cada donación cuenta doble”.
¿Quién puede donar sangre?
La información sobre quién puede donar ha evolucionado con el tiempo. Actualmente, personas con diabetes controlada, con presión arterial estable o que han pasado hepatitis en la infancia pueden ser donantes, siempre y cuando cumplan con las condiciones médicas establecidas. “Incluso aquellos que toman medicación para la diabetes pueden donar, siempre que estén bajo supervisión médica y su enfermedad esté controlada”, añade Sánchez.
Sin embargo, existen algunas restricciones: pacientes con cáncer activo o ciertas cardiopatías no pueden donar sangre, y el uso de algunas medicaciones o insulina puede limitar temporalmente la elegibilidad. La orientación médica antes de cada donación es clave para garantizar la seguridad del donante y del receptor.
La donación de sangre y plasma no solo cubre necesidades urgentes en hospitales, sino que también permite mantener reservas críticas para tratamientos especializados y emergencias. Cada donación puede salvar hasta tres vidas, y el plasma donado se utiliza en terapias para pacientes con problemas de coagulación, quemaduras, cirugías complejas y enfermedades crónicas.
