MACROJUICIO

Cajas fuertes, dinero y "alto nivel de vida": los peritos del macrojuicio coinciden

Momento de la sesión de hoy / Dani Hernández
Turno para varios agentes de la Guardia Civil en el macrojuicio que se está llevando a cabo en la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta. Todos participaron o en las escuchas o en los registros practicados en varias viviendas, y todos coinciden en hallazgos como cajas fuertes, cantidades de dinero o un alto poder adquisitivo.

La tercera semana del macrojuicio por narcotráfico y blanqueo de capitales que se celebra en la Audiencia Provincial contra varias personas ha continuado este martes con el testimonio de varios agentes de la Guardia Civil, tanto destinados en Ceuta en la actualidad como pertenecientes en su día a la extinta OCON Sur, que han coincidido en varios puntos en sus distintos testimonios.

Por ejemplo, y según una mujer perteneciente al Instituto Armado, "el divorcio entre la agente de la Policía Local y su marido -señalado como el principal cabecilla y huido de la justicia- es ficticio. Llegamos a detectar conversaciones telefónicas en las que el había salido de copas y ella le pedía que volviese a casa, otras veces en las que quien había salido a la calle era la hija, llamaba al padre y este le pasaba con la madre o decía que bajaran a la habitación de la planta baja".

También destacaron varios agentes el alto nivel de vida de la pareja, divorciada legalmente hace más de una década. "El era empleado de OBIMACE, ella agente de la Policía Local y vivían en un chalet dividido a su vez en dos viviendas, con piscina en uno de los áticos, coches, motos, relojes caros"... Incluso, dos de los miembros de la Guardia Civil señalaron el hallazgo de una caja fuerte "arrancada de una pared" en la habitación de uno de los hijos. Se trataba de "un chalet grande,  con varias habitaciones, zona de estar y garaje. También un detector de frecuencia, una emisora, dinero en un bolso, un reloj de alta gama, documentación de contratos de compraventa en una finca de Marruecos, un arma corta Walter 99, dos escopetas de caza debajo de la cama de matrimonio, munición, diferentes vehículos en  una casa con piscina en el ático y zona de barbacoa", enumeró un agente.

Otro también confirmó el hallazgo de hachís en el domicilio del matrimonio. "Era una piedra de muestra, no estaba usada, por lo que no podemos concluir que fuese para consumo propio", razonó. También se encontró dinero en otras dos viviendas: una ubicada en la Avenida de África y otra en la Avenida de Lisboa. "Ahí, a cada agente, se nos asignó una habitación, y en una de ellas el perro especializado encontró 3.000 euros debajo de un mueble", rememoró.

Los agentes también desgranaron los seguimientos que se realizaron a varias personas en la Península. "Se ve que pertenecían al ámbito delicuencial, por las labores de contravigilancia que realizaban como dar dos veces la vuelta a una misma rotonda, mirar contínuamemnte si los seguia alguien o no"... En una de las entrevistas, uno de los acusados mantuvo una conversación con un conocido, y condenado, narcotraficante de la zona comprendida entre el Campo de Gibraltar y la Costa del Sol.

Les refuerza en su teoría "el hecho de que hablasen en clave  entre ellos por teléfono, o directamente no lo hicieran. Sin embargo, en una de las escuchas al barco si se pudo apreciar como se referían entre ellos por motes como el 'Gordo' o 'el Gruñón', y como hablaban más desenfadadamente".

También que "uno de los acusados era propietario de una embarcación sobre la que pesaba una detención por una operación de narcotráfico anterior, por lo que estaba bastante interesado en venderla", como la agente acusada "preparaba comida para los ocupantes de la narcolancha" y las tarifas del suministro a estas: 500 por cada relevo de personal y 10.000 euros por cada cincuenta petacas de gasolina "hasta que quisieron participar ellos directamente en la venta del hachís". Para eso, requirieron los servicios de uno de los acusados, el piloto de la narcolancha, "muy cotizado porque podía estar días y días en el mar". Su precio "seguramente por encima de los 6.000 euros" por trabajo.