Ceuta pone en marcha su escudo sanitario contra el exceso de temperatura
La Consejería de Sanidad pone en marcha el Plan Nacional de vigilancia por altas temperaturas a partir del hoy. El objetivo: proteger a los más vulnerables frente a los efectos del calor extremo, cada vez más frecuentes por el cambio climático.
Con la llegada del mes de junio, Ceuta se prepara para afrontar los rigores del verano. La Consejería de Sanidad y Servicios Sociales ha activado este sábado el Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud, un protocolo que estará vigente desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre.
La temperatura umbral establecida para Ceuta es de 33,9 grados centígrados, superado ese valor, se considera que existe una situación de riesgo térmico que puede afectar a la salud, especialmente entre los grupos más vulnerables como niños, personas mayores, enfermos crónicos o ciudadanos en situación de dependencia o exclusión social.
Este plan, vigente desde 2004 y coordinado con INGESA, AEMET, el Ministerio de Sanidad, el IMSERSO, el Instituto de Salud Carlos III y otras instituciones, busca reducir la morbi-mortalidad vinculada al exceso de calor. La estrategia incluye una nueva clasificación territorial en 182 zonas meteosalud (más allá de las antiguas 52 provincias) para adaptar mejor las alertas climáticas a las condiciones locales.
Entre los principales objetivos del plan destacan:
- Informar a la ciudadanía sobre los efectos del calor y las medidas preventivas.
- Coordinar con servicios sanitarios y sociales la atención a los colectivos más expuestos.
- Desarrollar sistemas de predicción e información tanto ambiental como epidemiológica.
- Activar redes de colaboración interinstitucional ante olas de calor.
Desde Sanidad se subraya la necesidad de adoptar medidas básicas de autoprotección:
- Hidratación constante, incluso sin sentir sed.
- Evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas.
- Vestir con ropa ligera, clara y transpirable.
- Protegerse con gafas de sol, sombreros y protector solar de alto SPF.
- Mantener frescos los interiores de las viviendas.
- Reducir la actividad física en horas de más calor.
- Prestar especial atención a niños, mayores y personas con enfermedades crónicas.
Para quienes trabajan al aire libre, se recomienda descansar con frecuencia en zonas sombreadas, hidratarse bien y utilizar ropa adecuada.
Este plan no solo representa una herramienta de prevención ante los efectos adversos del calor, sino también un recordatorio de que el cambio climático está intensificando los fenómenos extremos, haciendo más urgente la protección de la salud pública.