El recuerdo del devastador incendio que en septiembre de 2022 arrasó parte de García Aldave sigue muy presente. Cada verano, con la subida de temperaturas y la alerta por riesgo extremo de fuego, resurge la misma pregunta -y más ante la eliminación del retén ubicado en el Monte Hacho-: ¿está la ciudad realmente preparada para afrontar una emergencia de esa magnitud?
Este medio ha planteado la cuestión directamente a quienes tienen la responsabilidad en la prevención y extinción: Alfonso Conejo, director general de Gobernación, y Miguel Ángel Ríos, jefe del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de Ceuta.
Una inversión histórica en medios materiales
Alfonso Conejo subraya que en los dos últimos años se ha realizado “una gran inversión para que el Cuerpo de Bomberos cuente con los medios que necesitan y que merecen”.
Solo en parque móvil, la renovación ha superado los 3 millones de euros, con la adquisición de tres bombas rurales pesadas -vehículos valorados en más de 300.000 euros cada uno-, una bomba urbana ligera, un furgón de reserva de aire -“muy técnico e innovador, permite recargar equipos de respiración en el propio siniestro”- y un vehículo de mando y jefatura. En 2026 está prevista la llegada de una autoescala, con lo que se completará el plan de modernización propuesto por la Jefatura de Bomberos.
A ello se suman más de 700.000 euros en vestuario y equipos de intervención -ropa técnica, calzado, guantes, rescate en altura, protección química y térmica-. Además, a través de un convenio con la patronal aseguradora UNESPA, se ha asegurado el suministro y mantenimiento de los equipos de respiración autónomos por un valor cercano al medio millón de euros.
El equipamiento también se ha reforzado con mangueras de última generación, ventiladores, estabilizadores, kits de espuma, material hidráulico y neumático. Y, en materia de prevención, la Ciudad ha impulsado la ampliación del anillo de hidrantes y la instalación de cámaras de detección térmica, que permiten monitorizar en tiempo real los montes de García Aldave y Hacho.
¿Y los retenes? El debate sobre el Monte Hacho
Uno de los puntos más controvertidos -sobre todo para la ciudadanía- es la ausencia de un retén fijo en el Hacho, pese a las demandas de parte de la ciudadanía. Conejo explica que la decisión responde a criterios de operatividad: “El tiempo de respuesta es más rápido en un incendio en el Hacho que en García Aldave. Por eso se prioriza que el retén esté en García Aldave, donde el acceso es más complicado”.
Solo en caso de alerta por riesgo extremo, Protección Civil activa un retén específico en el Hacho. Mientras tanto, la vigilancia recae en BIMASA, Guardia Civil, Policía Nacional y las cámaras de detección térmica.
El jefe de Bomberos coincide en el diagnóstico: “El servicio diario se compone de un mínimo de 12 efectivos. Colocar el retén en García Aldave es estratégico: es la zona de acceso más difícil y donde tardaríamos más en llegar. En el Hacho, el acceso es mucho más rápido y sencillo”.
Protocolos y aprendizaje
La gran crisis de 2022 dejó lecciones que se han incorporado tanto en procedimientos como en equipamiento.
El jefe de Bomberos explica que se han modificado los modelos de vehículos para optar por unidades más versátiles, conocidas como bombas rurales, y se han establecido protocolos internos de intervención, definiendo qué vehículos deben acudir primero y cómo se organizan las líneas de ataque.
Un aspecto clave ha sido la implantación de un sistema de codificación de mangueras por colores, que evita cortes de agua accidentales en plena operación, un problema que en el pasado generó complicaciones: “Hoy eso lo tenemos muy controlado. Hemos perfeccionado procedimientos que ya existían y los resultados son muy buenos”.
¿Y si hubiera dos incendios simultáneos?
El escenario más temido es la aparición de un fuego en García Aldave y Hacho al mismo tiempo. Pero, ¿cuál surge primero?
Ríos es tajante: “El primero que surge es el primero que se atiende. En cuanto el sargento evalúa la magnitud, se activa la llamada a refuerzos. Nuestros bomberos responden incluso estando de descanso o de vacaciones. En el incendio de hace dos años llegamos a movilizar a 54 efectivos, prácticamente la totalidad de la plantilla disponible”.
La importancia de la ciudadanía
Más allá de la inversión y la profesionalidad, tanto Conejo como Ríos insisten en un factor decisivo: la colaboración ciudadana.
“Muchos incendios empiezan por una simple colilla o por circular con vehículos en pistas forestales secas”, recuerda el jefe de Bomberos. “Y a veces se tarda en avisar al 112 porque se piensa que ya lo habrá hecho otro. Llamar no cuesta nada, y la multiplicidad de avisos ayuda a calibrar la magnitud del siniestro”.
Y con esto, Ceuta ha reforzado de manera notable su dispositivo contra incendios desde 2022, con más vehículos, más tecnología y más coordinación institucional. Sin embargo, autoridades y bomberos coinciden en que ningún plan garantiza al 100 por ciento el control de una gran catástrofe natural, como las que estamos observando en diferentes puntos de España.
La clave, subrayan, está en la prevención, la rapidez de respuesta y la implicación de toda la ciudadanía. Porque, en palabras del propio jefe de Bomberos: “Estamos preparados para un incendio normal, pero la naturaleza, a veces, supera toda la planificación”.





