Ceuta se vuelca con el Día del Libro: una pasión que resiste a lo digital
La celebración impulsa bibliotecas y librerías, confirma el cambio en los hábitos de lectura y refuerza el valor del libro en plena era de Internet.
El Día del Libro vuelve a poner en el centro a lectores, librerías y bibliotecas, recordando el papel esencial que la lecturasigue teniendo en la sociedad actual. En Ceuta, tanto desde el ámbito institucional como desde el comercial, la jornada se vive como una fecha clave que combina tradición, cultura y fomento del hábito lector.
José Antonio Alarcón, director de la Biblioteca Pública Adolfo Suárez, lo tiene claro: “para la biblioteca es un día central”. Aunque recuerda que los libros no son el único tipo de documento que conservan, sí son “un elemento fundamental”, especialmente por su peso en la historia de la humanidad. En este sentido, subraya que el libro impreso ha sido, desde mediados del siglo XV, el principal vehículo de transmisión del conocimiento, el pensamiento y las emociones.
“El libro ha permitido que el ser humano pueda transmitir lo que siente o lo que piensa incluso después de muerto, a lo largo del tiempo y la distancia”, explica. Por ello, considera que celebrar el Día del Libro es, en el fondo, celebrar uno de los avances más influyentes en la historia.
Alarcón también destaca cómo ha evolucionado el perfil del lector en las últimas décadas. Si en los años 80 las bibliotecas estaban llenas de estudiantes consultando enciclopedias para sus trabajos, hoy la realidad es distinta. La irrupción de Internet y de las bibliotecas digitales ha cambiado los hábitos: “ahora el lector viene más a buscar literatura o conocimientos más específicos”.
Además, las bibliotecas han ampliado su función. Más allá del préstamo de libros, se han convertido en espacios culturales dinámicos donde tienen cabida conciertos, presentaciones o actividades de difusión cultural. “Ese elemento se ha convertido en algo central”, apunta.
Desde el otro lado del sector, el comercial, el Día del Libro también se traduce en un impulso importante. Luis Fernando Domínguez, responsable de la Librería Sol, confirma que en los días previos ya se nota un aumento en las ventas de libros. “Ha habido bastante movimiento, sobre todo con motivo de regalos, como el amigo invisible”, señala.
En cuanto al comportamiento de los clientes, asegura que hay de todo: desde quienes llegan con una idea clara hasta quienes buscan orientación. “Muchos vienen con una temática concreta, como novela histórica o novela negra, y nos piden recomendación”, explica. Entre los géneros más demandados destacan la literatura juvenil, la novela romántica, la novela negra, la histórica y los libros infantiles.
Precisamente, el público más joven ocupa un lugar especial en esta fecha. Domínguez relata cómo algunos clientes compran libros para regalar a niños, algo que, afirma, les “enorgullece mucho”, ya que considera fundamental fomentar la lectura infantil desde edades tempranas.
En medio del debate entre libro físico y libro digital, el responsable de la librería reconoce que conviven ambos formatos, aunque asegura que “la inmensa mayoría” sigue prefiriendo el papel. En su caso, la elección es clara: “me gusta más el libro físico”, afirma, más allá de motivos profesionales.
Así, el Día del Libro no solo sirve para impulsar ventas o llenar bibliotecas, sino también para reflexionar sobre cómo ha cambiado la manera de leer y, al mismo tiempo, reafirmar el valor de un objeto que, siglos después de su invención, sigue siendo imprescindible.