Un ceutí de 45 años y con el rostro descubierto, el preso que liberará el Medinaceli este sábado
El interno ha decidido voluntariamente mostrar su rostro tanto en el momento de la liberación como durante el traslado posterior hasta la Casa de Hermandad.
El Centro Penitenciario de Ceuta participará un año más en una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa caballa: la liberación de un interno con motivo del acto del Cristo de Medinaceli. La ceremonia tendrá lugar el próximo sábado 21 de marzo a las 19:30 horas en el acuartelamiento González-Tablas.
En esta edición, el protagonista será un vecino de Ceuta de 45 años, cuyas iniciales son F.J.G.R., que actualmente cumple una condena de tres años y cuatro meses por un delito contra la salud pública. Según la información facilitada, su puesta en libertad definitiva está prevista para el 10 de mayo del próximo año.
La elección del interno responde a su evolución positiva durante su estancia en prisión. Ha mantenido una conducta responsable, ha mostrado implicación en su proceso de reinserción y ha disfrutado de diversos permisos penitenciarios. Además, desde su clasificación inicial se encuentra trabajando, lo que refuerza el pronóstico favorable para su reintegración social y laboral.
Tras el acto de liberación, la Venerable Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y Nuestra Señora de los Dolores asumirá la tutela del liberado durante el periodo en el que permanezca en libertad condicional.
Este año, el acto contará con un elemento especialmente simbólico. El interno ha decidido voluntariamente mostrar su rostro tanto en el momento de la liberación como durante el traslado posterior hasta la Casa de Hermandad, un gesto poco habitual en esta tradición.
Con esta decisión, el propio protagonista quiere expresar su devoción hacia el Cristo de Medinaceli y el orgullo de participar abiertamente en un acto cargado de significado para la ciudad. Asimismo, su iniciativa busca poner en valor el sentido de esta tradición, entendida como un símbolo de fe, redención personal y oportunidad de reinserción para quienes la protagonizan.