Cruz Roja atiende a 87 mayores en Ceuta víctimas de maltrato
La ciudad atendió a 87 personas en situación de abuso a través del proyecto de Cruz Roja, que alerta sobre la creciente vulnerabilidad de las mujeres mayores
La ciudad autónoma de Ceuta se suma este 15 de junio a la conmemoración del Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, una fecha clave para visibilizar una realidad silenciada que afecta, principalmente, a mujeres mayores. A través del proyecto Buen Trato a Personas Mayores, impulsado por Cruz Roja Española y cofinanciado con el 0,7% del IRPF, en Ceuta se atendió en 2024 a un total de 87 personas mayores en situación de maltrato, con la colaboración de un equipo comprometido de ocho personas voluntarias que dedicaron 737 horas de apoyo efectivo en casi un millar de intervenciones.
La iniciativa, que lleva casi una década en marcha, ha demostrado ser esencial para responder a una problemática compleja y muchas veces invisible. La intervención directa de Cruz Roja en la ciudad incluyó acompañamiento psicológico y social, talleres de capacitación, sesiones informativas, orientación y mediación, todo con un objetivo claro: devolver la dignidad, la autoestima y la autonomía a las personas mayores víctimas de maltrato.
Un problema global, una respuesta local
La Organización de las Naciones Unidas estima que una de cada seis personas mayores de 65 años sufre algún tipo de abuso en todo el mundo. Sin embargo, la ausencia de datos sistemáticos y la dificultad para detectar los casos reales elevan con toda probabilidad esa cifra. El maltrato a las personas mayores es, en palabras de Ramón Jané, director de Inclusión Social de Cruz Roja Española, “una realidad oculta que requiere una respuesta integral, sostenida y con más recursos”.
A nivel nacional, el proyecto ha atendido en 2024 a 2.232 personas, de las cuales el 85% eran mujeres, lo que confirma una tendencia preocupante: ser mujer incrementa notablemente el riesgo de sufrir maltrato en la vejez. Si a ello se suman factores como la migración, la pertenencia a minorías o la diversidad sexual, el riesgo se multiplica. Esta acumulación de desigualdades, conocida como interseccionalidad, complica aún más la detección y abordaje de estas situaciones.
Los tipos de maltrato más comunes detectados son el psicológico, seguido del abandono, el abuso económico y la negligencia. En la mayoría de los casos, el daño se produce en el entorno más cercano: la familia o el entorno de cuidados, donde existe una fuerte dependencia emocional o física. Este vínculo, junto con sentimientos de miedo o vergüenza, impide a muchas víctimas denunciar o incluso reconocer que están siendo maltratadas.
Ceuta, un modelo de intervención comunitaria
La actuación en Ceuta destaca no solo por su alcance numérico, sino por la calidad de la intervención. Las 987 actuaciones llevadas a cabo en 2024 abarcaron desde acompañamiento emocional individualizado y en grupo hasta información social, visitas domiciliarias y acciones de sensibilización comunitaria. El equipo de voluntariado ha sido pieza clave en este esfuerzo, demostrando que incluso con recursos limitados, una comunidad comprometida puede marcar la diferencia.
Para Cruz Roja, el voluntariado y la sensibilización social son dos pilares esenciales. “Debemos entender que el maltrato no siempre tiene forma de grito o golpe —señala Jané—. Puede ser una indiferencia constante, una exclusión silenciosa, una palabra despectiva o la apropiación de una pensión. Es fundamental reconocer a las personas mayores como sujetos de derecho y capacitarlas para identificar y denunciar estos abusos”.
Un tejido de protección compartido
La lucha contra el maltrato en la vejez requiere la implicación de todos los actores sociales e institucionales. Por ello, Cruz Roja trabaja de manera coordinada con organismos como la Fiscalía General del Estado, el Ministerio del Interior, centros de salud, entidades del tercer sector y centros de mayores. Solo mediante una red sólida y transversal será posible ofrecer una protección eficaz a quienes se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.
La concienciación ha crecido, y en Ceuta se percibe cada vez mayor sensibilidad hacia este problema. “Lo importante —concluye Jané— es entender que el maltrato no es inevitable. Podemos prevenirlo, detectarlo y erradicarlo. Y todos y todas, como sociedad, tenemos un papel en ello”.
Una mirada al futuro
En este Día Mundial, Ceuta alza la voz por quienes muchas veces no la tienen. La lucha contra el maltrato en la vejez no termina el 15 de junio: es una responsabilidad diaria. Y proyectos como Buen Trato a Personas Mayores demuestran que, con compromiso, formación y voluntad, es posible construir una sociedad más justa, más empática y más humana para quienes un día lo dieron todo por nosotros.