Aunque el Día Mundial de la Toma de Conciencia sobre el Abuso y el Maltrato en la Vejez se celebra oficialmente cada 15 de junio, Cruz Roja Ceuta ha trasladado su acción de sensibilización a este lunes 16, dado que la efeméride coincidía en domingo. El Paseo del Revellín ha acogido un punto informativo en el que la organización ha distribuido materiales de concienciación y ha atendido consultas relacionadas con el maltrato a personas mayores.
Rabea Mohamed, directora de Inclusión Social de Cruz Roja Ceuta, ha subrayado que “una de cada seis personas mayores en el mundo sufre algún tipo de violencia, ya sea física, psicológica, económica o por negligencia”. Mohamed ha insistido en que se trata de un problema social “profundamente invisibilizado” y agravado por factores como la dependencia, la vergüenza y el miedo.
La entidad destaca, además, una forma de violencia menos reconocida: el edadismo, o discriminación por razón de edad. “Tratar a las personas mayores como si no tuvieran derechos, conocimiento o capacidad de decisión es una forma de maltrato cotidiano que muchas veces pasa desapercibida”, ha señalado Mohamed.
Los datos disponibles en España revelan que los tipos de violencia más frecuentes son la psicológica, el abandono, el control económico y la negligencia. En Ceuta, Cruz Roja puso en marcha en 2024 el proyecto “Buen Trato”, con el que han trabajado con 87 personas mayores —mayoritariamente mujeres— mediante casi un millar de intervenciones. “Nos centramos especialmente en el acompañamiento psicológico, tanto individual como grupal, para trabajar la autoestima, la autoconfianza y la recuperación emocional”, ha explicado la psicóloga del programa.
El proyecto forma parte del programa de Atención Integral a Personas Mayores, financiado por la Ciudad Autónoma con una subvención nominativa de 130.000 euros. Dentro de este marco se desarrollan también iniciativas enfocadas en la autonomía personal, el apoyo a personas cuidadoras y la lucha contra la soledad no deseada.
“Buen Trato” aborda tanto casos de violencia ya identificados como situaciones de riesgo. Se trabaja con dos perfiles: personas mayores que han sufrido o sufren maltrato y aquellas susceptibles de padecerlo. Las actuaciones van desde la atención psicológica hasta acciones formativas, orientación jurídica y campañas públicas como la celebrada hoy.
Mohamed ha reconocido que el hecho de que la mayoría de los casos de maltrato ocurran en el ámbito familiar o en entornos de cuidados dificulta enormemente su detección. “La dependencia, la vergüenza y el miedo impiden que muchas víctimas se atrevan a denunciar. Por eso, nuestra labor de sensibilización es clave para empoderar a las personas mayores y recordar a la sociedad que sus derechos no caducan”, ha concluido.

