EXCLUSIÓN SOCIAL

Tras diez años y 400 hogares intervenidos, la Consejería afirma que Ceuta "reduce" la exclusión social

La Consejería de Servicios Sociales presenta un estudio sobre el riesgo de pobreza y exclusión social en la ciudad / Alma Palomino

Ceuta reduce de forma significativa el riesgo de pobreza y exclusión social, según un nuevo estudio específico realizado por la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. 

La Consejería de Servicios Sociales de la Ciudad Autónoma de Ceuta ha presentado este lunes un estudio sobre el riesgo de pobreza y exclusión social en la ciudad, elaborado a partir de una muestra específica de población vulnerable ceutí. La presentación ha estado presidido por la consejera Nabila Benzina, acompañada por la directora general Adela Nieto, el técnico responsable del contrato, Pepe Cantón, y la investigadora principal del estudio, la doctora en Sociología Estrella Merino.

El estudio fue encargado el pasado año con el objetivo de analizar la evolución de la pobreza en Ceuta y conocer con mayor precisión la situación de la población vulnerable. Según ha explicado Benzina, uno de los principales motivos para impulsar esta investigación ha sido la falta de fiabilidad de algunos estudios nacionales y autonómicos, como los basados en el indicador AROPE o en datos del INE, cuya muestra "no resulta lo suficientemente específica para reflejar la realidad social" de la ciudad.

Por ello, la Consejería decidió promover un estudio propio, con una muestra concentrada exclusivamente en Ceuta, que permitiera obtener una radiografía más ajustada de la situación social y orientar mejor las intervenciones diarias de los servicios sociales.

Mejora sostenida en los principales indicadores

Los resultados del estudio reflejan una evolución positiva en la última década. El riesgo de pobreza ha descendido 9,7 puntos porcentuales, pasando del 44,3 por ciento al 34,6 por ciento, mientras que el indicador AROPE -que mide el riesgo de pobreza y exclusión social- ha mejorado en 10,6 puntos. Estos datos sitúan a Ceuta como la segunda región de España con mejor desempeño en la lucha contra la exclusión social, solo por detrás de la Región de Murcia.

Asimismo, se ha producido una reducción de más de 10 puntos en las carencias materiales y sociales severas. La renta media de los hogares ceutíes ha crecido más de un 41 por ciento en los últimos diez años, igualando el ritmo nacional, mientras que la renta por persona ha aumentado un 54 por ciento. Los distritos 4, 5 y 6 han registrado los mayores incrementos de renta, lo que, según la Consejería, evidencia un progreso territorial especialmente en las zonas tradicionalmente más vulnerables.

La directora general de Servicios Sociales, Adela Nieto, ha destacado que Ceuta se ha consolidado como una de las regiones españolas con mayor dinamismo en la reducción de la exclusión social. También subrayó la mejora en el bienestar material de las familias, con una reducción del 10,3 por ciento, y el avance en el ámbito educativo, donde el abandono escolar temprano ha caído un 50 por ciento desde 2005, situándose en el 14,6 por ciento en 2024.

Metodología del estudio

El técnico responsable del contrato, Pepe Cantón, ha explicado que el estudio se estructura en dos grandes bloques. El primero se basa en el análisis de fuentes estadísticas oficiales, como la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el Atlas de Distribución de la Renta de los Hogares, informes de la EAPN y datos del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil. En total, se han consultado once fuentes distintas.

El segundo bloque corresponde a un trabajo de campo cuantitativo realizado mediante una encuesta a 400 hogares beneficiarios del bono social térmico, de los que finalmente se validaron 393 cuestionarios. Se trata de una muestra aleatoria representativa de la población vulnerable ceutí, con un margen de error inferior al 5 por ciento. El trabajo de campo se llevó a cabo entre abril y julio de 2025 por un equipo de ocho encuestadores.

Cantón insiste en que los resultados no son extrapolables al conjunto de la población, ya que el estudio se centra exclusivamente en hogares vulnerables, caracterizados por niveles de renta inferiores a 1,5 veces el IPREM y situaciones como monoparentalidad, familias numerosas o discapacidad.

Resultados específicos en la población vulnerable

La investigadora principal, Estrella Merino, ha señalado que el estudio permite conocer en profundidad la situación real de la población vulnerable de Ceuta. Entre los avances más destacados figura la reducción del número de hogares que no pueden permitirse vacaciones, que ha pasado del 59,5 por ciento al 30,4 por ciento en diez años. También ha disminuido el porcentaje de hogares que no pueden afrontar gastos imprevistos, del 65,5 por ciento al 48,3 por ciento, y los que no disponen de ordenador personal, que se han reducido en 13,1 puntos.

En términos territoriales, los distritos 4, 5 y 6 muestran una mejora notable. En barrios como Agrupación Este o Loma Colmenar, la renta ha aumentado entre un 47 por ciento y un 74 por ciento. En el distrito 6, que incluye zonas como el Príncipe, Benzú o Loma Colmenar, la renta personal ha pasado de unos 4.800 euros a 7.500 euros, y la renta media de los hogares ha crecido un 32,7 por ciento. 

No obstante, Merino ha advertido de que persisten importantes desigualdades. Ceuta mantiene una tasa de paro juvenil del 66,5 por ciento, un índice de desigualdad Gini de los más elevados del país y un 16,3 por ciento de población en situación de pobreza severa, frente al 8,3 por ciento a nivel nacional. La pobreza severa afecta a hogares con ingresos inferiores a 6.800 euros anuales.

Exclusión social y perfiles más vulnerables

El estudio también ha elaborado un índice propio de exclusión social, inspirado en la metodología FOESSA, que clasifica a los hogares vulnerables en cuatro niveles: integración plena, integración precaria, exclusión moderada y exclusión severa. El 39,1 por ciento de los hogares se sitúa en integración plena, mientras que el 8,1 por ciento se encuentra en situación de exclusión severa.

Las dimensiones de exclusión más presentes son la exclusión social (63 por ciento), la energética (51 por ciento) y la alimentaria (47 por ciento). Esta última se relaciona directamente con la sustitución de productos frescos por alimentos más baratos y calóricos, lo que tiene una incidencia directa en la obesidad infantil. También se detectan niveles significativos de exclusión sanitaria, laboral, educativa, espacial y residencial.

Los colectivos más afectados siguen siendo los menores de 18 años, las mujeres -especialmente en hogares monoparentales- y la población inmigrante, que enfrenta mayores dificultades por el desempleo, la falta de formación y las barreras idiomáticas.

Desde la Consejería de Servicios Sociales se ha señalado que los resultados del estudio servirán como base para la elaboración de un plan específico de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Aunque los datos confirman una mejora constante y sólida en numerosos indicadores, las autoridades insisten en la necesidad de seguir trabajando para reducir las desigualdades persistentes y mejorar la situación de los colectivos más vulnerables de la ciudad.