El Comandante General de Ceuta, Marcos Llago, se ha despedido oficialmente este sábado de todas las unidades antes de su paso a la reserva que será oficial este domingo. Lo ha hecho con un emotivo acto que se ha desarrollado en el acuartelamiento de Otero y en el que han participado todas las unidades de la Comandancia General además de la USBAD. Durante el mismo, el todavía Comandante General ha renovado su juramento a la bandera y ha sido el protagonista junto a su esposa, Cristina, del acto de homenaje a los caídos, antes del que ha recordado a todos aquellos que han perdido la vida en acto de servicio y también a quienes han fallecido estos años bajo su mando.
Una parada militar de emoción contenida hasta el final, la que supone para un hombre que ha dedicado su vida al Ejército saber que son muchas las cosas que está haciendo por última vez, y en la que, finalmente, durante el desfile de las unidades, no ha podido contener las lágrimas. Desde su entrada en la Academia General Militar en el año 1982 y hasta su despedida este sábado, 43 años al servicio de España, con una especialísima vinculación a la Legión y no pocas misiones internacionales a sus espaldas, desde Bosnia y Afganistán a Líbano, el general Llago Navarro ha dicho adiós este sábado a su vida militar en activo pero, ya lo adelantaba la ministra de Defensa el pasado miércoles, ya tiene destino en su paso a la reserva.
Un destino que no ha desvelado este sábado, tras la parada militar, pero que sí ha señalado que le llevará a Madrid. Lo ha hecho durante su atención a los medios de comunicación, de los que también se ha despedido emocionado y ante los que ha hecho balance de lo que han sido estos tres años, agradeciendo todas las muestras de cariño de la sociedad ceutí recibidas en estos últimos días. Respecto a cuál ha sido la clave para que su figura haya calado como lo ha hecho en la sociedad ceutí, su humildad ha vuelto a quedar de manifiesto “ha sido la fortuna, he tenido un equipo magnífico que conocía Ceuta perfectamente”, ha explicado, mencionando entre otros al que fuera su Segundo Jefe, el General Fernando Rocha, o al Comandante Hernández, y también el hecho de que su llegada a Ceuta como Comandante General se produjera después de haber mandado aquí el Tercio Duque de Alba, “he sido un afortunado de vivir en este entorno”, ha subrayado.
No se ha olvidado tampoco, a preguntas de los periodistas, de la Agrupación Deportiva Ceuta, deseando, ha explicado, poder regresar a la ciudad para celebrar su ascenso a Segunda División. Un ascenso más que merecido, ha asegurado, de un club que cohesiona la ciudad.
Tres años y tres meses después de su llegada, Marcos Llago se ha despedido hoy de Ceuta, pero lo ha hecho deseando que su nuevo destino en la reserva le permita seguir vinculado a una ciudad que ya llevará para siempre en su corazón. Una ciudad que le ha despedido con honores, más veces de las que nadie recuerda a un Comandante General en las últimas décadas, y que ya es la suya también.
Punto y final a la vida militar en activo con un deseo “que quienes hayan estado bajo mi mando no se crucen de acera cuando me vean”, bromeaba, porque eso significará que lo ha hecho bien y que el cariño se mantiene. Un cariño que se ha demostrado también con la presencia de no pocas autoridades civiles, desde el presidente de la Ciudad a la delegada del Gobierno, y militares, comenzando por el General Jefe del Mando Canarias, Julio Salom, que ha querido acompañar a su compañero, a su amigo, en estas últimas horas al mando de la Comandancia General de Ceuta.






