SEMANA SANTA

La Encrucijada volverá a salir de San José tras cinco años de incertidumbre

La Encrucijada

La hermandad volverá a procesionar como antaño y prepara una Semana Santa marcada por la devoción y el esfuerzo

Tras cinco años de dificultades y cambios de ubicación, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Encrucijada y María Santísima de las Lágrimas vuelve a su recorrido tradicional en esta Semana Santa de 2025. Su Hermano Mayor, Pedro Mariscal, ha expresado su satisfacción por este retorno: "Después de cinco años errantes, como en el desierto, este año salimos como toda la vida".

Uno de los momentos más esperados será el Jueves Santo, cuando se celebrará el “Encuentro chico” en su emplazamiento habitual, en la intersección entre Teniente Coronel Gautier y la Avenida de Regulares, antes de ascender por la emblemática cuesta de Otero.

Los cultos de la hermandad se realizarán en la Parroquia de San José, coincidiendo con su inauguración. Las fechas previstas son el 28 y 29 de marzo a las 8:30 horas, culminando con la función principal el domingo 30 de marzo a las 12:00 horas, donde se llevará a cabo la tradicional entrega de medallas.

Mariscal ha destacado el papel crucial de la parroquia de San José en el regreso de la cofradía: "Sin San José, no se hubiera podido salir en procesión este año". La hermandad ha atravesado años de gran dificultad, con la pérdida de su sede y la necesidad de reorganizarse en distintos templos, lo que complicó la cohesión del grupo.

Los ensayos para la procesión se celebran todos los jueves en las explanadas del Muelle de Poniente, junto al almacén de pasos. "No hay otro sitio", recuerda Mariscal, señalando las limitaciones de espacio. Paralelamente, continúan los trabajos en la segunda casa de hermandad ubicada en la antigua estación de ferrocarril de la Almadraba.

Uno de los momentos más esperados es el traslado de los titulares desde la Parroquia de Santa Teresa a San José, un acto que se pretende realizar con gran solemnidad, aunque aún no tiene fecha definida.

A pesar del esfuerzo por recuperar la normalidad, la cofradía no contará con nuevos estrenos en 2025 debido a los elevados gastos y la ausencia de ayudas. Mariscal ha precisado que la reconstrucción del palio y del practicadero, tras la destrucción total del paso del Cristo, ha sido una tarea ardua: “Ha sido todo a costa de trabajo y dedicación”.

El Cristo de la Encrucijada saldrá porteado, sin paso, ya que no ha sido posible su reconstrucción. En cambio, la Virgen de las Lágrimas sí procesionará en palio, aunque los trabajos de restauración no están terminados. El palio presenta daños en las redecillas y se espera que para el próximo año se puedan restaurar el techo y las bambalinas, además de una mesa nueva, respiraderos restaurados y la recuperación de los faroles de cola, dañados por el desprendimiento del techo.

La hermandad ya realizó el tallaje de costaleros hace un mes, contando con un grupo suficiente, aunque con ciertas limitaciones. “No hay suficientes, tienen que repetir, hacer un cortejo digno cuesta mucho trabajo. Es un esfuerzo continuo”, señala Mariscal, resaltando las dificultades de mantener activa la hermandad y garantizar una procesión adecuada.

Uno de los retos más importantes sigue siendo la recuperación del patrimonio humano. "Al no tener sede propia, todo se ha dificultado más", explica el Hermano Mayor. Durante estos años, la cofradía ha tenido que desplazarse entre la Catedral y Santa Teresa, lo que ha complicado la participación y el sentido de pertenencia de los hermanos.

A pesar de las dificultades, Mariscal agradece el apoyo recibido por la feligresía de Santa Teresa y por los párrocos Guillermo y Tenorio, quienes han brindado un trato excepcional a la hermandad, permitiendo que las imágenes del Cristo de la Encrucijada y la Virgen de las Lágrimas presidieran el altar en la parroquia. “Es un orgullo y algo que debemos agradecer profundamente”, concluye el Hermano Mayor.

La Semana Santa de 2025 será, sin duda, un año de regreso y reafirmación para la Cofradía de la Encrucijada, que, con esfuerzo y devoción, vuelve a ocupar su lugar en las calles, ofreciendo a los fieles una procesión marcada por la tradición y la perseverancia.