Tras un año sin salir en procesión, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Esperanza se encuentra inmersa en los preparativos para la Semana Santa. Su capataz, Jesús Garrido, reconoce que el trabajo es arduo, ya que, pese a contar con un equipo consolidado, siempre hay bajas que deben ser cubiertas con un equipo de respaldo.
A pesar de la inactividad del pasado año, los miembros de la hermandad han trabajado en la limpieza de enseres y preparación del material, además de mantener reuniones para coordinar la salida procesional. Entre las novedades de este año destaca la renovación de los faldones de la Virgen de la Esperanza, que se elaboraron el pasado año debido a su deterioro. La tela, un material especial de doble forro traído de la península, ha supuesto una inversión considerable, pero su calidad garantizará su durabilidad por décadas.
Otro aspecto a definir es la decoración floral del paso, ya que, aunque algunos hermanos han expresado su intención de donar las flores, aún se deben concretar los detalles sobre su distribución y financiación.
La hermandad cuenta con entre 400 y 420 hermanos, aunque no todos participan en la procesión. Asegurar la presencia de unos 100 nazarenos por cortejo es un desafío logístico, pero la organización trabaja para lograrlo. Mañana se celebrará un cabildo en el que se tratarán nuevas iniciativas, reparaciones y necesidades pendientes.
El mes pasado se realizó la igualada de los dos pasos, y tras el Carnaval, en marzo, comenzarán los ensayos. En la práctica, muchas de las personas involucradas en la hermandad también participan activamente en las festividades carnavalescas.
Las siguientes semanas serán claves en los preparativos. Primero, se llevará a cabo el traslado de los pasos desde el almacén del puerto hasta la Iglesia de África. Luego, se procederá al retranqueo, después del montaje de los pasos, momento en el que se realizan varias levantadas dentro del templo para verificar que todo esté en condiciones.
La hermandad también celebrará el Triduo en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno los días 13, 14 y 15 de marzo, con la función principal el último día y un besapiés el día 16 durante toda la jornada. Un evento central en la preparación espiritual de los fieles. Ahora, con paciencia y esfuerzo, la cofradía se encomienda a sus titulares para vivir una intensa y devota estación de penitencia este Martes Santo.
