jueves. 04.06.2026

En muchas casas, el día de Nochebuena no empieza cuando cae la noche, sino mucho antes. Hay quien se levanta temprano para ultimar compras, quien deja la comida medio hecha desde el día anterior y quien, fiel a la tradición, no concibe esta fecha sin pasar horas frente a los fogones.

“Yo empiezo a cocinar sobre las diez de la mañana, porque somos muchos y me gusta tenerlo todo controlado”, cuenta María, de 72 años. En su casa se reúnen doce personas y el menú no varía demasiado con los años: caldo, carne al horno y dulces caseros. “Es cansado, pero es el único día que estamos todos”.

La preparación de la mesa es casi un ritual. Manteles especiales, vajillas que solo salen una vez al año y copas que se desempolvan con cuidado. En algunas viviendas, la mesa se empieza a montar a media tarde; en otras, justo antes de sentarse.

“En mi casa somos solo cuatro, pero aun así ponemos la mesa como si viniera medio barrio”, bromea Antonio, de 54 años entre risas. “Nos gusta que se note que es un día distinto”.

Pero, no todos celebran la Nochebuena en grandes reuniones. Hay quienes la viven de forma más íntima. Laura, de 27 años, pasa estas fechas solo con sus padres. “Este año las circunstancias por trabajo se han dado así. Me gustaría poder estar con toda mi familia, pero aun así, no cambiaría por nada esta noche”.

¿Discurso del Rey? Tradición que resiste... a medias 

El discurso del Rey sigue siendo un punto de encuentro para muchas familias, aunque no siempre se escucha con la misma atención. En algunos hogares se ve en silencio; en otros, de fondo mientras se ultiman los platos.

“Lo ponemos siempre, aunque estemos hablando”, reconoce José, de 71 años. “Es una costumbre de toda la vida”. Sin embargo, entre los más jóvenes, la tradición pierde fuerza. “En mi casa no lo vemos. Aprovechamos ese rato para brindar o para que los niños jueguen”, explica María, de 28 años.

La cena, y la sobremesa 

La hora de sentarse a la mesa varía, pero la mayoría coincide en que la cena comienza entre las nueve y las diez de la noche. Es el momento de compartir, de recordar a quienes no están y de hacer balance del año. “Siempre hay un brindis especial”, cuenta Rafael, de 45 años. “Por los que faltan y por los que seguimos aquí”.

Tras la cena, la noche continúa sin prisas. Dulces, café, copas y largas sobremesas marcan el ritmo. Hay quien canta villancicos, quien saca juegos de mesa y quien se queda charlando hasta bien entrada la madrugada.

“Nosotros jugamos al bingo con cartones hechos a mano”, dice entre risas María, de 72 años. “Es una tontería, pero lo hacemos todos los años”. Otros prefieren salir a dar una vuelta o reencontrarse con amigos. “Después de cenar, salimos otro rato a tomar algo. Es el único día que sabes que te vas a encontrar a todo el mundo”, señala Luis, de 26 años.

Y aunque las formas de celebrar la Nochebuena evolucionan, el espíritu permanece. Menos gente en casa, horarios más flexibles y nuevas costumbres conviven con tradiciones que se resisten a desaparecer.

“Puede que no sea como antes, pero sigue siendo una noche especial”, resume María. “Al final, lo importante es estar juntos”.

Entre compras, fogones y tradiciones: la Nochebuena empieza mucho antes de sentarse en...