LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

Golpe al narcotráfico: desmantelada la organización que dominaba las narcolanchas en el Atlántico

Actuación durante la Operación Sombra Negra

La Policía Nacional ha desarticulado el mayor entramado criminal dedicado al tráfico de cocaína por vía marítima, con 105 detenidos, más de 10 toneladas de droga intervenidas y un ataque directo al principal centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar.

La Policía Nacional ha asestado uno de los golpes más contundentes contra el narcotráfico internacional en el entorno del Campo de Gibraltar y el Atlántico, al desarticular una organización criminal que dominaba el tráfico de cocaína mediante el uso de narcolanchas y complejas infraestructuras logísticas y financieras. La denominada operación “Sombra Negra”, desarrollada en dos fases, ha culminado con la detención de 105 personas y la intervención de 10.400 kilos de cocaína, además de un volumen ingente de bienes, vehículos y material tecnológico.

Según la información facilitada por la Policía Nacional, esta red criminal operaba desde Sudamérica hasta Europa y es considerada presuntamente responsable de la introducción de unos 57.000 kilos de cocaína en Europa en el último año, utilizando rutas marítimas altamente especializadas y sistemas de comunicación avanzados para eludir la acción policial.

Una investigación de más de un año

La operación ha sido el resultado de más de un año de investigación, dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 3 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional. La explotación operativa tuvo lugar el pasado mes de noviembre, logrando desmantelar una organización criminal altamente estructurada y con capacidad operativa a gran escala.

La red estaba especializada en la introducción de grandes cargamentos de cocaína en territorio español mediante embarcaciones de alta velocidad. Estas partían desde el río Guadalquivir y otros ríos de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, las costas marroquíes y Portugal, para internarse en el océano Atlántico, donde realizaban trasvases con buques nodriza antes de regresar al archipiélago canario y al sur peninsular.

Narcolanchas, tecnología avanzada y operaciones nocturnas

Uno de los elementos clave de la organización era el uso intensivo de narcolanchas capaces de superar los 40 nudos de velocidad, lo que, unido a su operativa nocturna, dificultaba notablemente las labores de vigilancia y persecución. Además, los investigadores constataron el empleo de comunicaciones encriptadas, terminales satélite, teléfonos de difícil rastreo y lenguaje codificado, diseñados expresamente para evitar la detección por parte de las fuerzas de seguridad.

Esta combinación de velocidad, tecnología y conocimiento del entorno marítimo permitió a la organización mantener un alto grado de eficacia durante un largo periodo de tiempo.

Ataque al mayor centro logístico del Campo de Gibraltar

La estructura criminal tenía ramificaciones en Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Gerona y Ceuta, así como en Marruecos y las islas de Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. En total, se practicaron 49 entradas y registros, con la participación de unidades especializadas como el Grupo Especial de Operaciones (GEO) y el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES).

Entre los objetivos más relevantes de la operación destaca el ataque al mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar, encargado de suministrar terminales de comunicación seguros a numerosos narcotraficantes de Andalucía, así como material de navegación para las travesías en narcolanchas.

El balance de las intervenciones incluye 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, más de 800.000 euros en efectivo, dos hexacópteros, múltiples cuentas bancarias, más de 150 teléfonos móviles y material tecnológico de última generación, valorado en cerca de 2,5 millones de euros.

Actuación durante la Operación Sombra Negra

Plataformas en alta mar y logística propia

Las investigaciones revelaron que la organización llegó a crear auténticas plataformas acuáticas en alta mar, donde los pilotos permanecían más de un mes embarcados, realizando varias operaciones sucesivas. Estas estructuras contaban con sistemas de relevo de tripulación en el agua y eran abastecidas de combustible, víveres, equipos de comunicación y otros suministros.

La red disponía incluso de centros propios de almacenaje de combustible, habiéndose acreditado el uso de más de 100.000 litros, así como de puntos de vigilancia para controlar la presencia de medios marítimos y aéreos de las fuerzas de seguridad a lo largo de la costa.

El precio del silencio

Uno de los aspectos más impactantes de la investigación fue la constatación de que la organización llegó a pagar 12 millones de euros a la familia de uno de los tripulantes fallecidos en un alijo, con el objetivo de garantizar su silencio y evitar cualquier vinculación con las actividades delictivas.

Cooperación internacional sin precedentes

La operación ha contado con la colaboración de la National Crime Agency (NCA), la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, la Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN), EUROPOL, el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas (MAOC-N) y autoridades de Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde, además del apoyo directo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).