José Pedro Espada: “Es una barbaridad que Ceuta no tenga atención especializada en salud mental infantil”
El catedrático de la Universidad Miguel Hernández, José Pedro Espada Sánchez, ha analizado las causas del creciente malestar emocional entre niños y adolescentes.
La conferencia telemática, organizada por la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta, ha puesto sobre la mesa una de las grandes preocupaciones actuales: el deterioro de la salud mental en la infancia y la adolescencia.
El profesor José Pedro Espada, catedrático de Tratamiento Psicológico en la Universidad Miguel Hernández y director del grupo de investigación AITANA, especializado en terapia con niños y adolescentes, ha abordado con rigor académico y lenguaje accesible los factores que están detrás de este fenómeno.
“Desde la pandemia se observa un empeoramiento del bienestar emocional, no solo en casos clínicos severos, sino también en niveles más generales de malestar y ansiedad”, explicó Espada. Según el experto, muchos niños y adolescentes muestran “síntomas de riesgo” que, sin llegar a convertirse en trastornos graves, “pueden derivar en problemas más serios si no se abordan adecuadamente”.
“Los niños están más vigilados, pero no necesariamente mejor”
Durante su intervención, el catedrático ha destacado que los cambios sociales de las últimas décadas han transformado la relación entre padres e hijos. Aunque los progenitores actuales “están más preparados y más atentos al bienestar emocional de sus hijos”, paradójicamente “los jóvenes presentan más malestar que generaciones anteriores”.
Espada señaló que “los padres de hoy están muy preocupados por que sus hijos no se queden excluidos socialmente, conocen cada detalle de su vida digital y, a veces, esa sobreatención puede entorpecer su desarrollo emocional”.
En sus palabras, “no se trata de descuidar, sino de permitir que los niños se equivoquen, se frustren y aprendan a superar las dificultades por sí mismos. Eso genera resiliencia”.
Pantallas, sobreprotección y nuevos escenarios sociales
Uno de los temas centrales de la charla fue el uso abusivo de pantallas y redes sociales, que Espada considera una de las nuevas fuentes de conflicto familiar y social.
“Con las redes sociales y los videojuegos hablamos de uso problemático, no siempre de adicción clínica, pero sí de comportamientos que interfieren con el rendimiento académico, la convivencia familiar o la socialización”, advirtió el experto.
También abordó la sobrecarga emocional de las familias, atrapadas entre la necesidad de proteger a los hijos y el miedo a que sufran. “Es bueno que los padres estén atentos, pero el exceso de protección puede limitar el desarrollo de habilidades emocionales y de afrontamiento”, insistió.
“Ceuta necesita servicios especializados en salud mental infantil”
Espada también se refirió a la situación local, reconociendo las dificultades que atraviesa Ceuta en materia de salud mental infanto-juvenil, especialmente por la falta de recursos especializados.
“Es una barbaridad que no existan servicios de salud mental infantil en la ciudad. La población ceutí tiene derecho a recibir la misma atención que el resto del territorio”, subrayó.
El catedrático insistió en la importancia de reforzar tanto la atención especializada como la prevención en el ámbito escolar, dos pilares complementarios para mejorar la salud psicológica de los menores.
Un mensaje final de equilibrio y esperanza
Para cerrar la jornada, Espada dejó un mensaje claro: “No podemos proteger a los niños del malestar o del dolor, pero sí enseñarles a afrontarlo”.
El objetivo, explicó, “no es evitar que sufran, sino darles herramientas para gestionar sus emociones y desarrollar sus propios recursos de adaptación”. La salud mental infanto-juvenil requiere, más que nunca, una mirada colectiva, coordinada y comprometida entre familias, profesionales y administraciones públicas.