El Juan Carlos I, una ciudad flotante al servicio de la Armada, abre sus cubiertas en Ceuta
El portaaviones Juan Carlos I, el mayor buque de guerra construido en España, ha recibido este fin de semana a los medios de comunicación en el puerto de Ceuta. Una visita guiada por el capitán de fragata José Manuel López ha permitido conocer de cerca la estructura, capacidades y operatividad de esta imponente “ciudad flotante” que simboliza el poder naval español en el siglo XXI.
El Grupo de Combate Expedicionario “Dédalo 25” ha recalado en Ceuta los días 21 y 22 de junio con uno de sus mayores activos a la cabeza: el buque anfibio portaeronaves Juan Carlos I, una de las plataformas navales más avanzadas y versátiles de Europa. En este contexto, el capitán de fragata José Manuel López, responsable de prensa del grupo, ofreció a los medios una visita institucional al buque, destacando su carácter multipropósito y el papel que juega en la proyección internacional de las Fuerzas Armadas.
Con 231 metros de eslora y una capacidad aérea que oscila entre 30 helicópteros o una docena de cazas Harrier o F-35B, el Juan Carlos I es mucho más que un portaaviones: es un símbolo de interoperabilidad, capacidad tecnológica y autonomía estratégica, diseñado y construido íntegramente en España.
La dotación habitual del buque asciende a 295 militares, aunque puede llegar a embarcar hasta 1.500 personas en operaciones, incluyendo personal de Infantería de Marina, tripulación aérea, sanitarios y otros elementos de apoyo. Tal como subrayó López, esta “ciudad flotante” ha sido pensada para operar tanto en escenarios bélicos —con desembarcos anfibios y apoyo aéreo cercano— como en misiones humanitarias, evacuaciones o despliegues médicos en zonas de catástrofe.
El “Juan Carlos I” forma parte actualmente del Grupo “Dédalo 25”, una agrupación expedicionaria que ha participado en el ejercicio multinacional Steadfast Dart 25 de la OTAN, realizando maniobras conjuntas con unidades de Italia, Turquía y Grecia. Durante su despliegue, ha llevado a cabo operaciones anfibias en costas griegas y ha realizado una visita diplomática a Nápoles, en la que se reafirmó la cooperación bilateral con la Marina Italiana y el Mando Conjunto de la OTAN en el Mediterráneo.
El buque, con base en Rota, inició su despliegue en Tenerife, donde participó en las celebraciones del Día de las Fuerzas Armadas, y ha hecho escala en Ceuta antes de zarpar de nuevo rumbo a nuevas maniobras con fuerzas aliadas de la OTAN.
En el horizonte, la Armada estudia la futura sustitución de los cazas Harrier AV-8B+, cuya vida operativa concluye en 2030. El próximo paso, según fuentes militares, pasa por adquirir aeronaves con capacidad de despegue y aterrizaje vertical que se adapten a las dimensiones de la pista del buque y refuercen sus capacidades de combate.
Durante la visita, no solo se destacaron los aspectos técnicos del navío, sino también el perfil humano y profesional de su dotación, formada por militares procedentes de toda España, con especial presencia de gallegos y andaluces. Una tripulación que, en palabras de López, “trabaja cada día por garantizar la seguridad, la defensa y la imagen de España más allá de nuestras fronteras”.
La presencia del Juan Carlos I en Ceuta ha supuesto además un importante acontecimiento para la ciudad autónoma, que ha vivido dos jornadas de intensa actividad institucional y acercamiento ciudadano a la vida a bordo de este gigante del mar.