La lucha contra la violencia contra las mujeres, reconocida en los Premios Menina 2025
La fiscal Ana María Arazuri y el Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal han sido reconocidos por su labor esencial en la protección, prevención y reeducación frente a esta lacra.
La Delegación del Gobierno en Ceuta ha celebrado este martes los Premios Menina 2025, un acto marcado por la emotividad y por un mensaje unánime: la urgencia de combatir la violencia de género desde todos los ámbitos de la sociedad. La fiscal especializada Ana María Arazuri y el Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal han sido los galardonados de esta edición.
La delegada del Gobierno, Cristina Pérez, ha abierto la ceremonia con un discurso firme en el que ha recordado que “hoy conmemoramos algo que por desgracia tenemos que seguir celebrando: la lucha para eliminar la violencia contra las mujeres”. Ha subrayado que 38 mujeres han sido asesinadas este año en España por sus parejas o exparejas, una cifra que define como “un fracaso colectivo”.
Pérez ha reivindicado la dimensión estructural de esta violencia, “basada en la desigualdad histórica y en un sistema patriarcal que otorga privilegios a unos sobre otros”, y ha pedido no mirar hacia otro lado: “El silencio también es violencia”. Del mismo modo, la delegada ha hecho un llamamiento a la implicación institucional, social e individual, recordando que la prevención empieza en la educación y que el acompañamiento a las víctimas debe ser diario.
Ana María Arazuri: “La violencia cambia, muta, y aún queda mucho por hacer”
Visiblemente emocionada, la fiscal especializada en violencia de género de Ceuta, Ana María Arazuri, ha recogido su reconocimiento con un discurso cargado de sentido y memoria. Ha dedicado el premio a todas las mujeres a las que ha defendido durante sus 14 años de carrera: “me simbolizan a todas aquellas que han tenido valor de denunciar, a las que han sobrevivido y, tristemente, también a las que ya no están”.
Arazuri ha alertado del auge de discursos negacionistas: “A quienes dicen que la violencia de género no existe les mandaría a una sala de vistas para que comprueben la dureza de esta realidad”, recordando que esta violencia evoluciona y se adapta, especialmente entre los más jóvenes, y defendiendo la necesidad de una respuesta jurídica y humana: “La fiscalía aplica la ley, pero también escucha, acompaña y hace visible lo que durante tanto tiempo ha permanecido oculto”.
Arazuri ha agradecido el trabajo conjunto de fiscales, funcionarios judiciales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, equipos psicosociales, servicios sociales y entidades especializadas. También tuvo palabras para su familia: “Han sabido sostenerme en el peso emocional de esta labor”.
El Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal, también galardonado
El segundo Premio Menina recayó en el Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal, un reconocimiento al trabajo de prevención y reeducación dirigido a hombres condenados por delitos de violencia de género.
La directora de la prisión, Nonia Velázquez, destacó que el galardón pertenece a “una plantilla comprometida que cruza cada día las puertas del centro con profesionalidad, serenidad y humanidad”.
Velázquez ha defendido que la institución no solo custodia a internos, sino que trabaja para ofrecerles herramientas reales de cambio: “La lucha contra la violencia no empieza con la condena ni termina con la libertad. Empieza con la conciencia y continúa con el aprendizaje”.
Así, la directora ha explicado que en Mendizábal se impulsan programas de reeducación emocional, responsabilidad personal y nuevas formas de relacionarse: “si un agresor deja de serlo, una mujer vive sin miedo. Así de importante es nuestro trabajo”, ha afirmado.
Un cierre centrado en la prevención y en el futuro
La jefa de la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer, Livia Rosales, ha clausurado el acto subrayando que los Premios Menina “no van de actos o premios, sino de personas”. Ha recordado que la lucha contra la violencia machista debe estar presente en cada política pública y ha dirigido un mensaje especial a los profesionales allí presentes, desde docentes hasta fuerzas de seguridad.
También, ha agradecido la labor de Arazuri -“tu trabajo cambia vidas”- y del equipo penitenciario -“en un lugar donde nadie mira, vosotros veis posibilidades de cambio”- y ha reivindicado la importancia de trabajar también con los agresores para evitar nuevas violencias.
Rosales ha querido cerrar con una imagen poderosa: “Todo esto es para nuestras niñas. Para que no aprendan a tener miedo, para que sueñen sin límites y puedan ser lo que quieran ser”.