MACROJUICIO

La madre de los principales acusados en el macrojuicio por blanqueo evita responder al fiscal

Un momento de la vista oral.

Su defensa se centró en preguntarle respecto a su gran patrimonio inmobiliario, cuyo origen situó en la actividad empresarial que desarrolló en las etapas previas a la investigación. Sin respuesta sobre su papel en la hamburguesería que se considera una tapadera, empeños de joyas, ingresos en efectivo sin impositor ni concepto y movimientos de activos en sociedades investigadas

Patrimonio lícito y previo a los periodos investigados por la Guardia Civil. Esa fue la tesis sostenida este martes por la madre de los dos considerados cabecillas -ambos huidos de la justicia- del supuesto entramado de blanqueo de capitales -con doce acusados hoy en el banquillo- al respecto del origen enorme número de propiedades inmobiliarias que acumula y de su capital económico. A.L.R. descartó que sus vástagos, F.J.P.L. y A.D.P.L. se hayan dedicado nunca al narcotráfico y vistió de legales -o al menos no reprochables penalmente- sus movimientos empresariales, que le habrían llevado a acumular decenas de viviendas y solares, permitiendo un elevado nivel de vida a sus descendientes. La mujer decidió responder solo a su abogada, que en sus preguntas esquivó asuntos espinosos no obtuvieron contestación, a pesar de que el fiscal los formulara para que quedara constancia al Tribunal.

Temas como si realmente trabajó en la hamburguesería familiar -que los investigadores consideran una tapadera- o fue un alta simulada para que cobrara una pensión o si la aportación de un solar a la sociedad Lumansa se hizo para ocultar quien lo había comprado realmente, volviendo a las manos de sus dueños con aspecto legítimo, se quedaron sin respuesta. También lo hicieron la venta de un caballo, los ingresos de dinero en cajero que recibió en su cuenta sin que conste impositor ni concepto o el empeño de joyas.

Por contra y ante la mirada del tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz desplazada en Ceuta y de los otros once acusados se describió como una persona "adicta al trabajo", que aunque no siempre estuviera dada de alta en la Seguridad Social, no paró de buscar fórmulas para obtener rentabilidad.

Defendió la creación de Lumansa -que para la Guardia Civil fue una empresa pantalla desde 2009- muchos años atrás para empezar un negocio inmobiliario muy fructífero. Resulta complicado enumerar todas las fincas, viviendas y promociones mencionadas de manera, en ocasiones confusa por las intromisiones de su letrada, que realizó la mujer. Pero en conjunto vino a intentar avalar que gracias a estas y a las numerosas rentas que obtuvo de alquileres, consiguió granjear una vida desahogada a sus hijos, a cuyo nombre puso casas y terrenos, prestándole ellos en ocasiones dinero, en el marco de una familia muy unida. Lo que por contra la acusación sostiene como una confusión patrimonial típica de los casos de blanqueo.

"Tengo 72 años y soy una persona con otro tipo de formación y educación que siempre ha estado trabajando honradamente". Esa frase pronunciada por A.L.R. resume su testimonio y la explicación que trató de construir a través de las preguntas muy dirigidas que le realizó su abogada.

Entró en detalle incluso en cuestiones personales, en enfermedades de ella y en accidentes sufridos por sus hijos, cuya implicación en cualquier actividad ligada al narcotráfico vino a descartar: "En ningún momento. Mis hijos para mi y para todos los que les conocen han sido señores. Nunca lo he sabido, primero, porque no lo hubiera permitido y, segundo, porque no es así. Mi hijo es un trabajador como su madre que ha trabajado honradamente y el otro es un profesional de la venta, te vende lo que te quiere que vender. Mis ojos no han visto nada ilícito", zanjó al respecto.