lunes. 30.01.2023
CASO MOHAMED

El mensaje a Vivas del padre de Mohamed sobre la seguridad en el barrio y el asesinato de su hijo

Abdelmalik Abdeselam pone en el punto de mira esa eterna queja y demanda que se asienta en la dejadez y abandono que asola a las barriadas del campo exterior.

La zona, acordonada tras encontrarse el cadáver /Archivo
La zona, acordonada tras encontrarse el cadáver /Archivo

Abdelmalik Abdeselam ha perdido a uno de sus cuatro hijos, Mohamed. Fue asesinado hace un mes a escasos metros de su domicilio. El pequeño de 8 años frecuentaba una pista deportiva en la que se congregan los niños y jóvenes de Loma Colmenar a jugar. Un espacio-donde desapareció- , que no dispone ni de luz, ni cámaras, ni medidas de seguridad. Su muerte ya es imposible de reparar, pero su progenitor ha decidido liderar una lucha en aras de evitar tragedias de similar naturaleza en el barrio y el primer mensaje, la primera petición, la primera demanda, es clara y directa, y se dirige al presidente de la Ciudad, Juan Vivas.

“Le pido que levanté un muro donde está el campo en el que murió mi hijo. Los niños pequeños juegan ahí, pierden el balón y bajan (precisamente a la zona donde apareció el cuerpo de Mohamed) y es un peligro. Que pongan más focos y cámaras”, le lanza Abdelmalik a Vivas, a la vez que reitera la necesidad de ese muro, “y que quiten los matorrales para que los niños vean quien puede pasar”.

Son muchas las preguntas que se ha hecho Abdelmalik desde el pasado diciembre. ¿Se podía haber evitado? ¿Con más seguridad, con menos abandono del barrio, Mohamed hubiera regresado ese domingo 18 a casa? Cuestiones difíciles o casi imposibles de responder, pero para el progenitor, al menos, la investigación hubiese sido más rauda. “No había luz, si hubiese habido una cámara cerca se le podría haber grabado bien (al asesino). Como mínimo, con más seguridad, no habría tardado tanto la policía en investigar”.
Con su demanda, el padre de Mohamed, pone negro sobre blanco a una queja perpetua entre los vecinos del campo exterior.

Abdelmalik da voz a través de la tragedia a esas dos Ceuta que tanto sirven como arma política entre los partidos de la oposición. Sin embargo, ahora sí hay hechos y la reflexión de un padre al que le han asesinado a su hijo,  que se autoproclama como “el padre de todos los niños del barrio”.  Quiere luchar para que no se reproduzca un suceso similar.

Una batalla que entronca con las constantes protestas sobre la dejadez, abandono e inseguridad que, según los habitantes de estas barriadas, dicen padecer. Atrás, este 2022, quedan en la hemeroteca meses de sucesos, los del Príncipe o Los Rosales, a los que también se refiere Abdelmalik, que ha decidido alzarse como voz pública, como cara visible, de estos vecindarios para intentar cambiar, un algo, en la gestión de las políticas públicas

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