“Hay municipios todavía muy tocados”, la cruda realidad un mes después de la tragedia de la DANA
Este viernes se cumple un mes de la terrible DANA que asolaba Valencia y provocaba la peor riada que se recuerda en la zona. Una riada que ha dejado 230 muertos y numerosísimos daños materiales que, a día de hoy, se sigue tratando de solventar para lo que toda ayuda es poca. Eso bien lo sabe Gonzalo Sanz, uno de los integrantes del equipo de la Delegación del Gobierno en Ceuta que permanece en la zona cero de la tragedia. Desde allí, señala, la realidad manda y “hay municipios todavía muy tocados” mientras que “la gente vive con resignación el avance de la recuperación”. Es por ello, insiste, que “seguiremos aquí mientras se nos requiera”.
Hace un mes nadie podía pensar que las intensas lluvias que ya se dejaban sentir en la Comunidad Valenciana acabarían derivando en una tragedia de dimensiones históricas. La DANA que asolaba la zona, provocaba la peor riada que se recuerda en la zona dejando, para consternación de todo el país, 230 fallecidos, 222 de ellos en la provincia de Valencia y otros 8 en Albacete. Una catástrofe natural sin precedentes ante la que la sociedad española se ha volcado desde entonces, desde la llegada de voluntarios para la reconstrucción hasta el envío de ayuda humanitaria desde todos los rincones del país.
Las administraciones, entre tanto, también han puesto en marcha todos los mecanismos para una reconstrucción que es urgente, especialmente para que las localidades más afectadas puedan regresar a una cierta normalidad en el periodo de tiempo más breve posible. Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Ejército, Bomberos llegados desde distintos puntos del país... han sido claves para realizar las labores de limpieza e iniciar la reconstrucción de unos municipios que han quedado, en muchos casos, prácticamente destruidos.
Un sistema de apoyo ante la catástrofe en el que también se han puesto en marcha dos mecanismos internacionales, de un lado el mecanismo europeo, por el que han estado prestando ayudas tanto un contingente portugués como uno francés, y de otro el convenio establecido con Marruecos para el apoyo ante catástrofes que sigue trabajando, a día de hoy, en las localidades de la zona cero. Un contingente marroquí al que presta apoyo logístico, a través de la Dirección General de Protección Civil del Ministerio del Interior, el equipo de la Delegación del Gobierno desplazado hacia Valencia, tal y como ha explicado uno de sus integrantes, Gonzalo Sanz.
Sanz ha explicado que el contingente marroquí es el más numeroso, con 105 efectivos y 38 vehículos prestando servicios de desatasco, limpieza de alcantarillado y limpieza de garajes. Una limpieza de alcantarillado, ha recordado, que es clave para evitar problemas de salud pública. Hasta el momento, ha señalado se ha limpiado en torno al 50 por ciento de la red de alcantarillado, y hay que seguir avanzando.
Y es que, explica el integrante de la Delegación del Gobierno, a la sazón, bombero de profesión, centenares e garajes permanecen completamente anegados y hay que seguir limpiando una red de saneamiento y alcantarillado que es vital. Para ello, ellos mismos y el contingente marroquí al que prestan apoyo, se levantan muy temprano y de ocho de la mañana a cinco de la tarde trabajan de forma continua en diferentes localidades de la zona afectada, ya han trabajado hasta en 11 diferentes, en las que un traductor y un técnico de la empresa de agua valenciana reciben a los efectivos marroquíes, repartiendo el trabajo por calles, para seguir avanzando.
Y es que, insiste Gonzalo Sanz, “hay municipios todavía muy tocados: Massanassa, Paiporta... zonas que fueron especialmente castigadas” y en las que “la gente vive con resignación el avance de la recuperación”. Una recuperación en la que “queda mucho por hacer”. Es por eso que desde la convicción absoluta Sanz asegura que “seguiremos aquí mientras se nos requiera” porque, aunque el tiempo transcurra y el ciclo de noticias se centre en otras cuestiones, los valencianos siguen necesitando el apoyo de todos y lo seguirán necesitando durante muchos meses, hasta que logren recuperar una pequeña parte de su normalidad.