CARITAS

El número de familias que necesitan de Cárítas Diocesana desciende en casi 100 este año

Cáritas Diocesana / César Martín

Rocío Escobedo, administrativa de Cáritas, detalla cómo la entidad ha experimentado cambios en la demanda de ayudas alimentarias en Ceuta desde el año pasado, explicando que la subida del mínimo vital y la implantación de planes de empleo han permitido reducir temporalmente el número de familias beneficiarias, aunque también han generado nuevos desafíos en la gestión de la ayuda

A principios de este año, Cáritas en Ceuta ha constatado importantes variaciones en la necesidad de alimentos entre la población vulnerable de la ciudad. Rocío Escobedo, administrativa de la organización, explica que la situación se ha transformado de forma notable en comparación con el mismo periodo del año anterior. “El año pasado teníamos alrededor de 500 familias que requerían asistencia, mientras que actualmente la cifra ronda las 400,” comenta Escobedo, destacando que el incremento del mínimo vital y los planes de empleo han jugado un papel decisivo, aunque temporal en este descenso.

Personal y voluntarias de Cáritas Diocesana / César Martín

La estrategia adoptada por el gobierno, centrada en mejorar los ingresos mínimos y promover la inserción laboral mediante diversos programas, se refleja en la vida cotidiana de las familias ceutíes. Según Escobedo, “la subida del mínimo vital y los planes de empleo hacen que la gente tenga cubiertas sus necesidades básicas, lo que reduce la dependencia de las ayudas alimentarias.” No obstante, esta situación presenta matices complejos. En algunos casos, las familias reciben un importe superior al que realmente les corresponde, lo que conlleva que, posteriormente, se les exija la devolución de parte o la totalidad del monto asignado, en cifras que oscilan entre 5.000 y 20.000 euros. Esta problemática, aunque poco frecuente, genera cierta controversia y malestar entre los usuarios.

Cáritas Diocesana / César Martín

Otra vertiente del asunto es cómo se gestionan los cambios en la situación socioeconómica de cada familia. Cáritas actúa de manera personalizada, revisando la documentación de los usuarios a principios de cada año para detectar si han variado sus condiciones económicas. “Cada familia es un mundo,” enfatiza Escobedo, subrayando que en muchos casos la intervención es temporal. Por ejemplo, cuando una familia accede a un plan de empleo, inicialmente continúan recibiendo la ayuda –hasta que se regulariza su situación– y, tras finalizar el contrato o el periodo del plan, pueden volver a solicitar el auxilio si su situación económica vuelve a ser precaria.

Cáritas Diocesana / César Martín

La operación de Cáritas en Ceuta se asemeja a la de un supermercado solidario. Aquí, los usuarios no reciben dinero, sino “corazones de Cáritas”, que funcionan como una moneda de cambio para la adquisición de alimentos y productos básicos. Rocío Escobedo explica: “Para recibir la ayuda, el usuario acude a la parroquia más cercana a su domicilio, donde se le solicita cierta documentación. Tras comprobar que cumple con todos los requisitos, se le otorgan unos puntos –llamados ‘corazones’– que equivalen a un valor monetario. Por ejemplo, si una caja de leche cuesta 60 céntimos, se le asigna ese valor en corazones, lo que permite que la familia realice una compra a precio de costo.” Este sistema, además de garantizar la equidad en la distribución, fomenta el uso responsable de los recursos, evitando que se concentren en productos no esenciales.

Rocío Escobedo, administrativa de Cáritas / César Martín

La institución organiza además campañas y eventos durante fechas señaladas, como la Navidad, para recibir donaciones que complementen la subvención otorgada por la Ciudad Autónoma de Ceuta -que es su principal sustento - y de aportaciones adicionales de socios voluntarios. Aunque la colaboración monetaria es mínima –unos pocos aportantes mensuales, generalmente en torno a diez personas–, las campañas puntuales en festividades permiten cubrir una amplia variedad de productos, incluyendo alimentos frescos, productos de higiene y ropa, lo que asegura una respuesta integral a las necesidades de sus usuarios.

Cáritas Diocesana / César Martín

En ocasiones, la situación de las familias también se ve afectada por el coste de la vida en una ciudad como Ceuta, donde los precios de alquiler y otros servicios han incrementado. “Muchas familias están trabajando, pero sus ingresos son tan bajos que, a pesar de tener empleo, les resulta imposible cubrir gastos tan básicos como el alquiler o la alimentación,” afirma Escobedo. Este fenómeno ha llevado a que, incluso al incorporarse a los planes de empleo, algunos hogares vuelvan a necesitar el apoyo de Cáritas una vez concluido el periodo contratado.

Cáritas Diocesana / César Martín

Por otro lado, el impacto de estos cambios no es uniforme. Mientras que algunos beneficiarios perciben mejoras sustanciales en sus ingresos, otros, que dependen en mayor medida del auxilio, afrontan periodos de inestabilidad donde la ayuda resulta crucial. La organización se esfuerza en dar una respuesta adaptada a cada caso, valorando no solo los ingresos, sino también la composición familiar y las necesidades específicas de cada hogar.

Cáritas Diocesana / César Martín

En definitiva, la labor de Cáritas en Ceuta se encuentra en un momento de transición. Los programas de empleo y el incremento del mínimo vital han logrado reducir la cantidad de usuarios que dependen a diario de las subvenciones alimentarias, pero a la vez han introducido nuevos retos administrativos y financieros, derivados de errores en los importes asignados y las devoluciones que estos generan. Rocío Escobedo remarca que, a pesar de estas dificultades, “vemos que, en general, el número de familias que llega a nuestra puerta está disminuyendo, lo que es una buena noticia, aunque debemos seguir atentos para corregir los problemas que puedan surgir en los casos en que se produzcan sobrepagos.”

Cáritas Diocesana / César Martín

Así, a través de un sistema innovador basado en la solidaridad y la adaptabilidad, Cáritas continúa trabajando con la comunidad ceutí, ofreciendo una red de apoyo que se ajusta a las particularidades de cada persona y familia, y demostrando una vez más que, en tiempos de cambio, la empatía y la organización pueden marcar una gran diferencia en la vida de quienes más lo necesitan.

Cáritas Diocesana / César Martín