jueves. 04.06.2026

Tras la crisis del pasado verano, que obligaba al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes a cerrar sus puertas a nuevas entradas durante algunas horas durante el pasado mes de agosto, ante la incapacidad para acoger a más inmigrantes, la situación ha comenzado a normalizarse en las últimas semanas, en las que el número de residentes se ha reducido de forma considerable. Así, a día de hoy, el número de personas que residen en esta infraestructura ronda las 690, frente a las cerca de 800 que se encontraban acogidas en la misma hace un mes. Un número que se encuentra aún muy por encima de la capacidad máxima del CETI, que es de 500 personas, y que pone de manifiesto la masificación pero que implica una mejora en las cifras respecto a los últimos meses.

Una masificación que ha venido motivada, entre otras cuestiones, por el incremento en las entradas irregulares en nuestra ciudad en lo que va de año, tal y como reflejan los datos del Ministerio del Interior sobre inmigración irregular, que indican que hasta octubre han accedido a nuestra ciudad un total de 2.237 personas, un 131 por ciento más que en el mismo periodo de 2023. Unas entradas irregulares protagonizadas en la mayor parte de los casos por inmigrantes de origen marroquí, lo que también se refleja en los datos de ocupación del CETI.

Así, de los cerca de 690 de inmigrantes residentes en el CETI la mayor parte, algo menos de 400, proceden del país vecino, mientras que los residentes de origen argelino son los segundos más numerosos, con una cifra cercana a los 200. El resto, han explicado las fuentes consultadas por Ceuta Televisión, son inmigrantes de origen subsahariano, algo menos de un centenar. Unas cifras que contrastan con las de otros momentos de saturación del CETI, en la que los inmigrantes de origen subsahariano eran la población mayoritaria, especialmente porque no se permitía el acceso a este recurso a los de origen marroquí.

De acuerdo con estos datos, a lo largo del último mes habría salido hacia la península en torno a un centenar de personas, si bien estos datos no se han hecho públicos por parte del centro, que ha dejado de comunicar las salidas en dirección a la península a través de entidades del tercer sector de los residentes. Unas salidas que continúan con la política emprendida tras la crisis de este verano cuando la intención del Gobierno de la Nación, explicaban entonces fuentes cercanas al mismo, pasaba por que el CETI retornara a sus cifras de ocupación habituales.

A pesar de la caída en el número de llegadas de las últimas semanas, la cuestión migratoria ha sido, sin duda, una de las que más preocupación ha generado a las administraciones públicas en nuestra ciudad en lo que va de año. A los en torno a 690 residentes en el CETI, se suman los entre 440 y 450 menores extranjeros no acompañados de los que se hace cargo la Ciudad Autónoma, por ser la competente en materia de menores. Una situación de colapso ante la que la administración local sigue reclamando financiación al Gobierno de la Nación, sin que hasta el momento se haya concretado la misma.

El número de residentes del CETI sigue cayendo: los marroquíes son mayoría