Una de las parejas -ahora ya extinta- que supuestamente integraba el entramado familiar de blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico declaró este martes ante los magistrados de la Audiencia Provincial denunciando prácticas ilícitas o al menos reprochables por parte de la Guardia Civil, tanto durante la investigación, como en los registros domiciliarios practicados. Ambos coincidieron en considerarse personas trabajadoras, que no han tenido incremento patrimonial alguno y que en ningún caso han hecho nada ilegal. Por contra, se mostraron como víctimas de una supuesta mala praxis de los agentes encargados de las pesquisas, de quienes incluso dijeron que se llevaron perfumes durante una de las entradas a viviendas de los acusados de integrar la organización criminal: "Me dejaron en bragas muchas horas con una sola sudadera puesta y con el culo al aire", llegó a apostillar ella.
M.A.L. -cuyo hermano ha sido condenado por un delito contra la salud pública- y su novia por entonces, A.P.L., hermana de los considerados cabecillas del grupo, F.J.P.L. y A.D.P.L. -ambos huidos de la justicia desde el día en que se practicaron las inspecciones en las casas- se desvincularon por completo del tráfico de hachís y del petaqueo y trataron de justificar la posesión de relojes, la compra-venta de coches e incluso la adquisición de un terreno a un conocido narcotraficante de Marruecos en sus propios ingresos derivados de trabajar en tiendas de ropa, en una hamburguesería familiar y en préstamos bancarios, de sus padres y otros allegados.
En la mañana de este martes, en la sala de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz desplazada en Ceuta, se inició la décima jornada del juicio contra doce de los trece acusados -una ha sido eximida por enfermedad-, algunos de blanquear capitales procedentes del narcotráfico, otros de organización criminal y algunos, de ambos delitos. Lo hizo con las primeras testificales de acusados, protagonizadas por M.A.L. -que respondió con vehemencia a las preguntas tanto de los letrados como del fiscal- y A.P.L., que prefirió contestar únicamente a las de su abogada, facilitando así la creación de un relato más conveniente a sus intereses.
El joven dijo ya de primeras -e insistió mucho en esto- no reconocerse en ninguna de las actividades que se le achaca en la investigación y haber sufrido las consecuencias -como la pérdida de un empleo- de que el proceso se mediatizara a pesar de que, en su opinión, no existen pruebas que le vinculen ni al petaqueo, ni al narcotráfico, ni al blanqueo. "Se dicen afirmaciones pero no se acredita ninguna. Al contrario. Yo después del registro solicité una vista voluntaria con el juez instructor y su señoría el fiscal para ver si hubo algún error y si había que aclarar algo. Yo sí que llevaba evidencias documentadas", detalló.
No al petaqueo: "Me he montado en un barco una vez en mi vida y era para pasar un día de playa"
De ahí derivó directamente en la primera cuestión en debate, su presencia en barcos con los que la Guardia Civil asume se avituallaba a narcolanchas: "Se ha dicho ha estado en una embarcación y he transferido petacas. Me he montado una vez en mi vida en una y tengo las imágenes. Somos trece o catorce personas en una barca de recreo en una playa en verano, delante de todo el mundo. Nunca me han visto, eso no ha sucedido nunca. Un día se me nombra diciendo que estoy en alta mar transfiriendo petacas o en una narcolancha. Me resulta impactante", puntualizó al respecto a pregunta de su abogado.
Más tarde, ya interrogado por el fiscal sobre esta misma materia, repitió que no hay evidencias de que ayudara a traer petacas de gasolina desde Marruecos. "Tienes que pasar una frontera, estará llena de cámaras, habría alguna imagen mía o la autoridad no me dejaría", agregó.
Mantuvo la misma versión -como también haría luego A.P.L. durante su intervención- sobre el único paseo en barco que reconoce haber realizado en su vida, el de la jornada de disfrute "con familia y amigos de un día de playa", diciendo no reconocer su voz en las grabaciones registradas esa jornada por el dispositivo que la Guardia Civil había colocado en la nave. En ellas y siempre según lo expuesto por el Ministerio Fiscal, se le escucha dialogando con otro de las acusados, el hamburguesero N.A.M., sobre un buque de este mismo que había sido cazado con droga: "No me he reconocido, no se oye lo que se dice y como usted me hace constar lo que se dice y al decirme eso yo le respondo que nunca he entablado una conversación así", subrayó.
Siguiendo esa línea contestó al respecto del resto de audiciones en las que presuntamente dialoga con los considerados miembros de la organización sobre dinero que F.J.P.L. le debería por avituallar narcolanchas y otras cuestiones de la órbita del narcotráfico. Descartó de esta manera su participación en vigilancia de operaciones o acciones similares.
Un trabajador "de sol a sol" y un terreno comprado a un narco en Marruecos
El siguiente aspecto en el que entró en profundidad el acusado fue en el origen de su patrimonio. "Tengo una vivienda y un coche, como cualquier trabajador español", aseveró primero, indicando que lleva desempeñándose "de sol a sol, de diez de la mañana a seis de la tarde" como "trabajador del sector textil desde los 17 años". Gracias a eso pudo comprar una casa que mantiene alquilada, cuya hipoteca es inferior a la renta que le aporta el arrendamiento y que está "debidamente declarada".
Eso hace que con su sueldo como director de una tienda y con el ingreso proveniente de su activo inmobiliario pudiera permitirse pagar el crédito de un Audi Q5 -para el que su padre le dio casi 20.000 euros de entrada-, el alquiler de "250 euros" de una vivienda a medias con A.P.L. y los costes de sus líneas telefónicas (unos 40 euros) y que le quedaran "unos 1.100 o 1.200 euros para vivir durante el mes".
La voluntad de adquirir el citado coche es según M.A.L. el origen de otra operación que le llevó a comprar un terreno al conocido narcotraficante marroquí Mustapha Chairi, de cuyas actividades dijo no tener información ni ser responsable. Y es que, inicialmente, el joven, según su exposición, iba a asumir la transacción del vehículo con lo obtenido por la venta de su anterior utilitario y con un crédito que, finalmente, pidió su por entonces pareja "dado que se lo ofrecían directamente y con un interés menor" al que le daban a él.
Sin embargo, la tentativa de hacerse con el vehículo habría fracasado en dos ocasiones -una porque "había salido un modelo nuevo" y otra por miedo "a que fuera una estafa"-, recuperando entonces el dinero del préstamo que había adelantado. Teniendo familia en Marruecos, en uno de los viajes que realiza con A.P.L., supuestamente observa un terreno que supone "una buena oportunidad" y deciden comprarlo. Para este pone ella el dinero del préstamo y él los fondos de los que disponía de la venta de su anterior medio de locomoción. Además, para poder cerrar el trato, F.J.P.L. hermano de su pareja les ofrece prestarles 32.600 euros que les faltan.
Una operación que la Guardia Civil pone en tela de juicio, entendiendo que en realidad era un movimiento del considerado cabecilla F.J.P.L. para entablar contacto con el traficante que podía ofrecerle el producto que llevaba tiempo buscando. "No compré el terreno por indicación de nadie, lo que compro me lo puedo permitir y es mío, como todo lo que tengo. La investigación de la Guardia Civil es cambiante. Primero dice que si blanquea, luego que si soy testaferro, que si el coche es también de F.J.P.L.", indicó el acusado.
Dardos contra la Guardia Civil
M.A.L. disparó de manera reiterada contra el cuerpo militar durante su testifical. Afeó que no se investigara -a su juicio- de manera adecuada y en profundidad, motivo por el que, entiende, se obvió otro préstamo que le concedieron y que considera podría dar mayor credibilidad a su nivel de vida. "Ayer el perito me reconoció que era así y que esto era muy bueno para mi", apuntó sobre una conversación que dice mantuvieron este lunes en la misma sala de la Audiencia al finalizar la jornada judicial.
Cuestionó seguidamente lo expuesto por los agentes que participaron en el registro del domicilio donde vivía con A.P.L. "No había 67 relojes, podría haber 14 o 15 míos, y otros de A.P.L., pero nunca tantos", manifestó, diciendo que los únicos dos de precios elevados eran "dos Rolex de F.J.P.L. y de A.D.P.L. que los habían dejado allí porque en ocasiones, como vivían en Málaga, se quedaban a dormir". Esta tesis la repetiría su pareja en el interrogatorio al que fue sometida por su abogada.
En la vivienda se encontraron 18.400 euros en efectivo, según los guardias, en un doble fondo de un armario. Un extremo que negó M.A.L., que afirmó que se encontraban en un cajón del armario envueltos en un trapo de la hamburguesería porque eran precisamente la caja del negocio del que su pareja era la encargada. Misma postura que más tarde mantendría ella, indicando que solo ingresaba el metálico cada varios meses por "no ir a la una y media de la mañana al banco" cuando acababa su jornada laboral en el local.
Por último, sostuvo que en su casa tenía los dos móviles que empleaba -uno con línea de Marruecos y otra nacional- además de otros antiguos que funcionaban y que utilizaba como repuesto en caso de estropearse su terminal habitual: "Eso no te convierte en narcotraficante", zanjó al respecto.
La titular de los caballos
Al concluir el interrogatorio a M.A.L. el Tribunal dio paso a su ex pareja, A.P.L. quien optó por responder solo a las cuestiones lanzadas por su abogada, facilitando así plantear un relato favorable a sus intereses. Tomó la palabra llorando desconsolada, recordando cómo su padre, cuando se separó, decidió poner a su nombre la ganadería de caballos en la que ella habría titularizado animales de pura raza española desde la preadolescencia, llegando a figurar a lo largo del periodo investigado más de sesenta equinos en su propiedad.
"Cuando mis padres se separaron, a mi me gustaban mucho los caballos, aunque se diga que no tengo nada que ver con ellos. A mí y a Antonio David siempre nos han gustado. Yo era menor de edad y mi padre siempre me gastaba la broma de que iba a ser la heredera. Es una tradición de toda la vida, siempre han tenido animales, siempre. Yo he nacido con los caballos, yo he domado caballos, junto a mi tío que les habla", contó la mujer, que dice sentirse dolida porque se vincule a F.J.P.L., su hermano, con los animales debido a transacciones de compra venta y apareo que este habría realizado
"Yo era menor, era una niña, no hacia tratos para vender. Mi sobrino es un hombre y tiene más cancha en el mundo del trato. Él puede comprar y vender y los caballos no solo se venden por dinero. Los hay comprados a cambio de trabajos de albañilería que hacía mi padre", añadió.
Ingresos, vehículos y la hamburguesería
Sobre su patrimonio, A.P.L. señaló que le abrieron una cuenta siendo joven. Se trataba de un depósito "de ahorro infantil" en el que según la investigación se realizaron múltiples ingresos sin hacer constar impositor ni concepto hasta alcanzar los 65.000 euros. "Mis tíos me regalaban dinero y cuando me saqué el carnet de conducir, a los dieciocho años, me dieron la tarjeta".
Ella asegura que ya había trabajado antes en negocios de sus allegados, como en los apartamentos de alquiler vacacional de su madre. "Éramos una familia, no un clan. Igual hay gente que no lo entiende porque no tiene un núcleo familiar tan unido", apostilló la acusada a preguntas de su letrada.
Como le "gustaba la hostelería" antes de la mayoría de edad ya habría venido "por los veranos a Ceuta a fregar platos a la hamburguesería". También garantizó haberse desempeñado como "canguro, limpiando y dando clases particulares a sus primos", dado que no era buena estudiante y no pudo progresar por esa vía: "Estuve cuatro años para sacarme el Bachillerato y no lo conseguí", confirmó.
Al conocer a M.A.L. se habría interesado por trabajar en tiendas de cara al público. Así entro en un par de establecimientos, empleos que compaginaba, siempre según su versión, con el de la hamburguesería de la que acabó siendo encargada debido a problemas familiares que hicieron que otras personas no se pudieran hacer responsables del local.
De esa forma -por sus ingresos propios- y gracias a la ayuda económica que le prestaron su madre y otros familiares justifica que pudiera cambiar de coches y comprar motos de gran cilindrada, a pesar de no llegar a sacarse el carné, en virtud de su testimonio, por sus dificultades para estudiar. "Sacaba 2.000 euros al mes", señaló sobre la cuantía de su sueldo a pesar de "estar de alta muy pocas horas en la seguridad social para que no se dispararan los costes del negocio de hamburguesas".
En su labor en él, también estaría el origen del dinero en efectivo que apareció durante el registro al domicilio, un total de 18.400 euros. Cantidad muy grande que según ella responde a que casi todo el mundo pagaba en metálico y a que el puesto de comida tuviera cajas diarias de entre 1.800 y 900 euros de manera regular. A.P.L. puntualizó que como salía de trabajar a avanzadas horas de la noche no quería ir a depositarlo al banco por si le robaban y por eso lo llevaba a casa con los tickets y "cada mes o mes y medio hacía la caja" en su propia vivienda aprovechando "un día de descanso".
Maltrato y hurto por parte de los agentes
Los billetes se encontraron durante el registro al domicilio que compartía con M.A.L., sin embargo, niega que estuvieran en ningún doble fondo, tal y como algunos de los guardias aseguraron durante sus comparecencias en anteriores sesiones de la vista oral.
Esta no fue la única acusación que hizo a los que participaron en las entradas a residencias de los acusados. Ella estuvo presente también en la inspección de la casa de su hermano F.J.P.L. y de M.D.M.L.D. (su esposa) porque, tal y como reveló ella, este le habría pedido que se quedara con sus hijos porque tenía que salir. De el no se volvió a saber nada desde entonces y sigue huido de la justicia. "Yo he visto a mis hermanos siempre trabajando de todas y cada una de las maneras posibles. Para ellos todo era la oportunidad de ganar un duro. Yo he estado en la nave del Tarajal y les he visto vendiendo mantas, sábanas... No entienden que una persona que no tenga estudios se gane la vida honradamente con muchos trabajos. El día de la entrada y registro en la casa de M.D.M.L.D. solo un guardia dijo la verdad, había un trozo de chocolate para consumo propio en una caja dentro de otra caja con papel, tabaco y mecheros. Les dije muchas veces que apuntaran eso y no lo hicieron. Me dejaron en bragas muchas horas con el culo al aire", afirmó en primera instancia respondiendo a su letrada.
Esto motivó que el abogado de M.D.M.L.D. le repreguntara por lo sucedido, explayándose aún más y señalando comportamientos reprochables de los agentes: "Ellos deben de entrar a cada parte de la casa acompañados y no lo hicieron. Les he visto llevarse millones de cosas, meterse colonias en el bolso. (Sobre el) Hachís, yo entré a la cocina, estaba la caja con él, a mí me ponen en un rinconcito, empiezan a registrar y dicen: 'Mira lo que hemos encontrado'. Estaba en una caja metálica dentro de una caja de madera, con el tabaco, los mecheros y el papel. Mi hermano fumaba, los hermanos de M.D.M.L.D. también. Fuma hasta el apuntador. Eso estaba pellizcado. No estaba envasado al vacío. Me quejé delante de la letrada de justicia mil veces y un guardia me dijo: 'Cómo van a justificar sino a que han liado'", concluyó la mujer, refiriéndose a que cree que se omitió la presencia de útiles para liar y consumir de forma que se pudiera hacer pasar la presencia de la pieza de droga por una muestra del producto que supuestamente distribuían los implicados.
