La policía analiza las imágenes de la agresión a un hombre sin hogar en Sidi Embarek
Los atacantes, armados con un machete y un bate de béisbol, actuaron de madrugada y causaron graves heridas a la víctima, conocido como Saddam.
La madrugada de este sábado ha dejado un episodio de extrema violencia en la barriada de Sidi Embarek, donde un hombre sin hogar ha sido brutalmente agredido por varios individuos que, presuntamente, intentaban robar la furgoneta en la que dormía. Al encontrarse con la víctima en el interior del vehículo, lejos de huir, los agresores la emprendieron a golpes utilizando un machete y un bate de béisbol, provocándole heridas de consideración.
Los hechos han causado una profunda conmoción tanto entre las personas que conocen al afectado como entre las entidades sociales que trabajan en la zona, especialmente Luna Blanca, organización que le presta apoyo desde hace tiempo.
Una agresión en plena madrugada
El ataque tuvo lugar durante la madrugada del sábado, en la parte trasera de la carpa situada en Sidi Embarek, junto a la mezquita del lugar. Allí lleva residiendo desde hace aproximadamente siete meses este hombre mayor, conocido por todos como Saddam, una persona que arrastra desde hace años una situación de exclusión social y sinhogarismo.
Según la información recabada, los agresores merodeaban por la zona intentando abrir distintos vehículos. Al llegar a la furgoneta —un vehículo totalmente inutilizado— consiguieron abrirla y se encontraron con Saddam durmiendo en su interior. Fue entonces cuando comenzaron a exigirle que entregara sus pertenencias, esperando encontrar dinero, un teléfono móvil u otros objetos de valor.
Golpes con machete y bate de béisbol
Lejos de limitarse a la intimidación, los atacantes pasaron rápidamente a la violencia física. Saddam ha relatado que los individuos se comunicaban mayoritariamente mediante gestos, aunque en algunos momentos hablaban entre ellos, dando a entender que se trataba de personas de la ciudad. Sin que mediara una resistencia por parte de la víctima, comenzaron a golpearle de forma reiterada.
Los agresores iban bien preparados, portando machetes, palos y bates de béisbol, y actuaron con extrema dureza. Como consecuencia del ataque, Saddam ha sufrido heridas en la frente y en la coronilla, que han requerido puntos de sutura, además de dos o tres costillas rotas, lesiones por las que está recibiendo tratamiento médico.
Una vida marcada por la vulnerabilidad
Saddam lleva muchísimos años sin hogar. Durante un tiempo dormía en las inmediaciones de la carpa de Sidi Embarek, hasta que un invierno la entidad Luna Blanca le facilitó la posibilidad de dormir dentro de una furgoneta en desuso, aparcada en la zona, para que al menos pudiera resguardarse bajo techo.
En ese vehículo guarda sus escasas pertenencias, aunque ya había sufrido robos y otras agresiones anteriormente. Ante esta situación, se decidió acondicionar la furgoneta con un candado exterior, con el objetivo de evitar que le sustrajeran sus cosas durante el día.
Investigación policial en marcha
La Policía mantiene abierta una investigación para esclarecer los hechos. Según fuentes policiales, se estima que la agresión fue cometida por tres individuos, aunque se investiga también la posible responsabilidad de otras personas que presenciaron la escena sin intervenir.
Los agentes están analizando las imágenes de las cámaras de seguridad, tanto las existentes en la carpa como otras de la zona, con el fin de identificar y localizar a los responsables. Además, en la mañana de este lunes se ha tomado una nueva declaración a la víctima, dentro del proceso de investigación.
Refuerzo de la seguridad en la zona
Luna Blanca han anunciado que, tras lo ocurrido, van a sustituir las cámaras actuales por otras de mayor calidad, con el objetivo de mejorar la vigilancia y prevenir nuevos episodios de violencia. La entidad ha reiterado su apoyo a Saddam y su preocupación por la creciente vulnerabilidad de las personas sin hogar.
Según han explicado, la ONG atiende a más de 30 personas en situación de calle y las agresiones son frecuentes.
Este grave suceso vuelve a poner el foco en la situación de inseguridad que padecen quienes viven en la calle, así como en la necesidad de reforzar la protección y los recursos destinados a las personas más vulnerables de la ciudad.