INMIGRACIÓN

La presión migratoria y su impacto en los agentes de la Guardia Civil: “No se recuerda algo así en décadas”

Rachid Sbihi, secretario provincial de AUGC, junto al espigón fronterizo del Tarajal / Laura Ortiz

El aumento de la presión migratoria en 2026 sitúa a la ciudad como principal vía de entrada a España y eleva el desgaste físico y emocional de los agentes destinados en espigones y perímetro. Hablamos con Rachid Sbihi, secretario provincial de AUGC, sobre la actual crisis.

La crisis migratoria es, sin duda, una de las cuestiones que ha marcado este primer trimestre del año en Ceuta. Así lo señalan los datos y así lo perciben quienes día a día trabajan en los puntos calientes, los espigones fronterizos del Tarajal y Benzú y el perímetro fronterizo. Los puntos por donde en lo que va de año han accedido a la ciudad de forma irregular más de 1.600 personas, una cifra que pone de manifiesto la dimensión de la actual crisis y su impacto en una ciudad de apenas 20 kilómetros cuadrados.

Detrás de cada llegada hay historias marcadas por el riesgo, pero también una presión creciente sobre los agentes de la Guardia Civil que trabajan en estos puntos calientes, tal y como explica a www.ceutatv.com Rachid Sbihi, secretario provincial de la AUGC en Ceuta, que no duda a la hora de subrayar que la actual situación “no tiene precedente en décadas”, tal y como indican los agentes más veteranos.

Y es que, volviendo a las cifras, Ceuta se ha consolidado en este 2026 como la principal vía de entrada de la inmigración irregular a España, algo que queda de manifiesto con solo echar un vistazo a los datos del Ministerio del Interior. Un cambio en las rutas migratorias que ha intensificado la presión sobre los espigones de Benzú y el Tarajal, así como en los ocho kilómetros de perímetro que conectan ambos puntos.

Presión sostenida en el tiempo

Un incremento de la presión que, como no puede ser de otra manera, tiene un impacto directo sobre los agentes destinados en estas zonas calientes, que no solo afrontan un aumento del trabajo, sino que sufren un desgaste que va más allá de lo físico. En este sentido, el secretario provincial de la AUGC insiste en que la situación actual “está generando un estrés físico y emocional”.

Ese desgaste, explica, no responde únicamente al número de intervenciones que realizan, sino a la naturaleza de las mismas. Y es que los agentes no solo vigilan la frontera, sino que se ven obligados a intervenir en situaciones límite, muchas veces con vidas en juego, lo que añade una carga psicológica difícil de asumir de forma continuada.

Rescates al límite y su impacto en los agentes

En el actual contexto, continúa Sbihi, la labor de la Guardia Civil trasciende el control migratorio para convertirse, en muchas ocasiones, en un servicio de auxilio humanitario. Así, recuerda un episodio reciente ocurrido en el espigón de Benzú, donde varios agentes tuvieron que intervenir para rescatar a un inmigrante que permanecía atrapado entre las rocas en una situación extremadamente peligrosa, con la pierna atrapada y el oleaje golpeándole sin descanso. Su rescate, que no duda en calificar de “heroico”, exigió un esfuerzo máximo por parte de sus compañeros de la Guardia Civil, que pusieron en riesgo su propia integridad para salvar la vida de esta persona, que, ha explicado, tuvo que ser evacuada a la península debido a la gravedad de sus heridas.

No es un caso único. La situación se convierte en especialmente crítica en las jornadas en las que el temporal y la mala mar son protagonistas. Es en ellas en las que adultos y menores prueban suerte, confiando en pasar desapercibidos para quienes tratan de evitar su acceso irregular a la ciudad y jugándose la vida pertrechados, en muchas ocasiones, con flotadores que son apenas un juguete.

Con uno de esos trataba de acceder a Ceuta, hace apenas unos días, una menor de 15 años. Tal y como relata Sbihi, la adolescente era localizada “a una milla de la costa del Tarajal, completamente sola y equipada únicamente con un flotador infantil” similar a los que utilizan nuestros niños en la playa. Una tendencia, la de la llegada de chicas, que va al alza, accediendo a la ciudad otra esta semana semana, el pasado martes.

Estos, señala, son solo algunos ejemplos, pero hay muchos más. Situaciones que suponen un fuerte “impacto emocional” para quienes intervienen y que se suma al desgaste acumulado de un flujo continuo que no cesa, especialmente, desde que se iniciara este año.

Pero si duros son estos rescates, más aún lo son las llegadas de cadáveres a las costas de Ceuta. En lo que va de año, señala el secretario provincial de la AUGC, “ya se han recuperado 12 cadáveres”, una cifra que mantiene la trágica tendencia del año pasado y que supone, de media, “encontrar un cuerpo cada semana”.

Infraestructuras y personal insuficiente para hacer frente a la crisis

A esta situación se suma, según denuncia Sbihi, el estado de las infraestructuras. El vallado fronterizo, explica, presenta un deterioro estructural importante que facilita su superación. Tras la retirada de las concertinas, una medida que la asociación respaldó en su momento, el perímetro quedó sin elementos disuasorios eficaces, lo que ha provocado que muchos inmigrantes puedan franquearlo utilizando “medios rudimentarios como garfios artesanales”.

Ante este escenario, el representante de la AUGC insiste en la necesidad de una reforma integral del vallado, así como de una mejora de las infraestructuras en los espigones y en las zonas costeras, con el objetivo de generar un efecto disuasorio que contribuya a reducir los intentos de entrada.

Otro de los puntos clave es la falta de efectivos. Desde AUGC consideran imprescindible un refuerzo de la plantilla que permita aliviar la carga de trabajo de los agentes. En concreto, estiman que “serían necesarios al menos 200 guardias civiles adicionales destinados de forma permanente en Ceuta”, lo que permitiría repartir mejor los servicios y reducir la presión sobre quienes actualmente operan en el perímetro y los espigones.

No ha querido olvidarse tampoco el secretario provincial de la AUGC de sus compañeros del Servicio Marítimo que, señala, “están bajo mínimos” en un momento en la que la presión de los nadadores es continua sobre Ceuta.

Una situación, en definitiva, crítica en un momento en que la presión migratoria se ha convertido en una de las principales preocupaciones para ciudadanos y administraciones, que ven como los recursos están al límite, no hay más que ver el estado de un CETI desbordado, mientras las cifras de entradas de inmigrantes no dejan de crecer.