La salud sexual, clave para el bienestar: especialistas reclaman romper tabúes y acudir a consulta
Los profesionales advierten del retraso en la búsqueda de ayuda médica y recuerdan que muchas disfunciones pueden ser síntoma de patologías de base.
La salud sexual debe entenderse como un eje central del bienestar integral y como un derecho humano fundamental. Ese es el mensaje común que lanzan profesionales de Urología, Ginecología y Enfermería de Atención Primaria en Ceuta con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual, celebrado el 13 de febrero de 2026.
Los especialistas insisten en la necesidad de hablar de sexualidad de forma abierta y natural, desterrando la idea de que se trata de un tema prohibido o secundario. La sexualidad, subrayan, forma parte inseparable de la salud física, emocional y social, y su abordaje requiere una responsabilidad compartida entre distintos niveles asistenciales.
Retraso en la búsqueda de ayuda médica
Desde la consulta urológica, el urólogo Vicente Diéguez alerta de un retraso significativo en la búsqueda de ayuda profesional cuando aparecen disfunciones sexuales.
Se estima que solo entre el 20 y el 30 % de las personas que presentan algún problema de este tipo acuden a consulta médica. Este retraso no solo perpetúa el malestar, sino que puede impedir la detección precoz de patologías de base.
En el caso de la disfunción eréctil, por ejemplo, puede actuar como marcador temprano de enfermedad cardiovascular, lo que refuerza la importancia de no normalizar los síntomas ni asumir que forman parte inevitable del envejecimiento.
Principales motivos de consulta en hombres
Entre los hombres, los motivos de consulta más frecuentes relacionados con la salud sexual son la disfunción eréctil y la eyaculación precoz, considerada el trastorno sexual más común, especialmente en varones jóvenes.
También son habituales el bajo deseo sexual, en muchos casos asociado a déficit de testosterona, y la enfermedad de Peyronie, que puede provocar dolor o dificultad durante las relaciones sexuales.
Estas alteraciones no se limitan a la esfera íntima. Tienen un impacto directo en la autoestima, las relaciones de pareja y la salud emocional.
Disfunciones sexuales en mujeres: una realidad invisibilizada
En el ámbito de la ginecología, la doctora Begoña Rodríguez recuerda que más de la mitad de las mujeres experimentará algún tipo de disfunción sexual a lo largo de su vida.
Entre los trastornos más frecuentes se encuentran el deseo sexual hipoactivo, dificultades en la excitación y lubricación, problemas para alcanzar el orgasmo y dolor durante las relaciones sexuales.
Estas situaciones continúan siendo motivo de sufrimiento invisibilizado, especialmente en etapas como la menopausia.
Desde la ginecología se subraya que la salud sexual no puede limitarse a la ausencia de enfermedad. Se trata de un estado de bienestar integral que engloba dimensiones físicas, emocionales, mentales y sociales.
Un derecho vinculado a la libertad y la información
La salud sexual implica poder vivir la sexualidad de forma libre, segura, placentera y respetuosa, sin coacción, discriminación ni violencia, y con el consentimiento como base fundamental.
Incluye también el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y la reproducción, así como el acceso a métodos anticonceptivos eficaces, información veraz, medidas preventivas y tratamientos adecuados.
Hablar de sexualidad con naturalidad permite eliminar miedos, derribar tabúes y empoderar a las personas en el cuidado de su salud.
El papel clave de Atención Primaria
En este enfoque integral, la Enfermería de Atención Primaria desempeña un papel esencial. La directora de Enfermería de Atención Primaria, Mari Carmen, destaca que la cercanía, accesibilidad y continuidad convierten este nivel asistencial en el primer punto de contacto con el sistema sanitario.
La labor de enfermería es longitudinal, acompañando a las personas a lo largo de todas las etapas de la vida: adolescencia, edad reproductiva, embarazo, climaterio y envejecimiento.
Desde Atención Primaria se trabaja no solo en la prevención de infecciones de transmisión sexual y embarazos no planificados, sino también en educación afectivo-sexual, planificación familiar, asesoramiento anticonceptivo, vacunación frente al virus del papiloma humano, cribado de cáncer ginecológico y acompañamiento emocional ante dificultades vinculadas a la vivencia de la sexualidad.
Síntomas que no deben normalizarse
Los profesionales coinciden en que no deben normalizarse síntomas que requieren valoración médica, como cambios en el flujo vaginal, sangrados anómalos, dolor durante las relaciones sexuales, aparición de lesiones genitales o disminución persistente del deseo sexual.
Asimismo, subrayan que la educación sexual basada en un lenguaje claro, cercano y sustentado en la evidencia científica constituye el pilar fundamental para la prevención.
Una población informada puede identificar antes los problemas, exigir mejores servicios sanitarios, acceder a anticonceptivos de forma equitativa y tomar decisiones responsables sobre su salud.
En este Día Europeo de la Salud Sexual, Urología, Ginecología y Enfermería de Atención Primaria coinciden en un mensaje común: mejorar la salud sexual de la población es mejorar su bienestar físico, emocional y social, incrementando de forma directa la calidad de vida.