OLA DE CALOR

Sanitarios alertan: “El calor extremo ya es una emergencia de salud pública”

La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria ha lanzado un contundente mensaje ante la actual ola de calor en España, recordando que el aumento de temperaturas extremas no es una casualidad, sino una consecuencia directa del cambio climático. La entidad insta a adoptar medidas urgentes de prevención y adaptación para proteger la salud de la población, especialmente la más vulnerable.

La actual ola de calor que azota a gran parte del país ha encendido las alarmas entre los profesionales de la salud pública. El Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático y Determinantes Ambientales de la Salud de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria ha emitido una alerta en la que detalla los graves riesgos sanitarios asociados al calor extremo y reivindica el papel central de la salud en la lucha contra el cambio climático.

Según la Sociedad de Medicina Preventiva, el aumento en la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor es una manifestación clara del desequilibrio climático provocado por la actividad humana, en particular por la quema de combustibles fósiles, la deforestación y un modelo de desarrollo no sostenible. Esta situación ya tiene consecuencias visibles: enfermedades agravadas, aumento de hospitalizaciones y muertes evitables.

Un estudio reciente del Instituto de Salud Global de Barcelona, publicado en Nature Medicine, estima que en 2023 más de 47.000 personas fallecieron en Europa debido al calor, con España como el cuarto país más afectado (8.352 muertes). “El calor extremo ya no es un fenómeno puntual: es una emergencia de salud pública”, afirma la doctora Amai Varela, coordinadora del grupo de trabajo de la Sociedad de Prevención

Población en riesgo

Los expertos subrayan que no todos los ciudadanos enfrentan este fenómeno en igualdad de condiciones. Mayores, niños, personas con enfermedades crónicas, con discapacidad, en situación de pobreza energética o aislamiento social, y trabajadores al aire libre son los más expuestos a los efectos del calor.

Recomendaciones clave para la población

Para reducir los riesgos, la Sociedad de Prevención recuerda una serie de medidas básicas de autoprotección:

  • Permanecer en lugares frescos o climatizados.
  • Evitar el sol y el esfuerzo físico en las horas centrales del día.
  • Beber agua con frecuencia, incluso sin sensación de sed.
  • Prestar atención a personas mayores que vivan solas.
  • Consultar fuentes oficiales como AEMET o el Ministerio de Sanidad para seguir alertas.

Propuestas de acción a nivel comunitario

En su comunicado, la sociedad médica también propone un conjunto de medidas urgentes a corto, medio y largo plazo que deben asumir las autoridades:

A corto plazo:

  • Sistemas de alerta temprana basados en el índice de calor.
  • Refugios climáticos en espacios públicos.
  • Programas de visitas domiciliarias para personas vulnerables.
  • Campañas informativas sobre síntomas y prevención.
  • Protección laboral, con horarios adaptados y acceso a sombra e hidratación.

A medio y largo plazo:

  • Fomento de la infraestructura verde urbana para mitigar el efecto "isla de calor".
  • Capacitación del personal sanitario para responder a emergencias térmicas.
  • Refuerzo del sistema sanitario ante picos de demanda en urgencias.
  • Aceleración de la transición energética y mejora del aislamiento térmico de las viviendas.

Un compromiso con la salud planetaria

La Sociedad de Prevención reafirma el compromiso de la comunidad científica y sanitaria con la lucha contra el cambio climático. “La salud debe estar en el centro de todas las políticas climáticas”, subraya la Dra. Varela. “Instamos a los profesionales, autoridades y ciudadanía a actuar de forma coordinada frente a esta crisis, cuyos efectos ya son palpables en nuestro entorno y en nuestros cuerpos”.

Este nuevo llamamiento se suma al creciente consenso internacional: el cambio climático no es solo un problema ambiental, sino también un reto urgente de salud pública.