jueves. 18.07.2024

Los niños que dejamos de serlo a finales de los 80 empezamos a ver en la televisión como la España democrática se hacía mayor. Nuestros militares participaban en misiones internacionales, operativos conjuntos y despliegues en cualquier confín del mundo. El españolito de a pie también podía llevar el casco azul de las Naciones Unidas. La armada española se iba al otro confín del mundo: ahí había un país que se llamaba Kuwait, que había sido invadido por otro que se llamaba Iraq, dirigido por un individuo poco recomendable conocido como Sadam Hussein. Los niños de la España de entonces descubrimos, a golpe de telediario, que los barcos de guerra se dividían en varias clases: portaaviones, fragatas, corbetas, y teníamos a tres de nuestros mejores elementos marinos vigilando la entrada al Golfo Pérsico. Uno de ellos, la fragata Santa María.

Parte de la tripulación del 'Santa María' / Juanjo Coronado
Parte de la tripulación del 'Santa María' / Juanjo Coronado

Esta se encuentra hoy en el Puerto de Ceuta. Tranquilidad: no estamos en guerra, sino en una especie de viaje de estudios. El objetivo es que los nuevos marinos puedan navegar y conocer prácticamente todos los puertos de España, antes de enrolarse de nuevo en misiones como la Atalanta, contra la piratería precisamente en aquellos confines que citábamos.  Y también medir la respuesta de la gente: “en Gijón, 3.000 personas”, nos cuenta Rafael Bulpe.

Rafael Bulpe / Juanjo Coronado
Rafael Bulpe / Juanjo Coronado

Es el oficial al mando. Lo primero que llama la atención cuando se visita un buque como este es la sensación de que todo, hasta el más mínimo detalle, está aprovechado al máximo. Sea el personal -el propio Bulpe es oficial auxiliar, pero también mecánico y ejerce como jefe de bomberos en el barco- o sea el propio barco. “Aquí nos pegaos seis meses. Tiene que estar todo limpio y aprovechado”, explica. Por ejemplo, el gimnasio en el que algunos militares se machacan a primera hora de la mañana. “Aparte de que por nuestro trabajo tenemos que estar, lógicamente, en forma, es un modo de evasión, de entretenimiento” a bordo. Otros, libres de servicio, aprovechan la mañana para pasear por Ceuta. Algunos que hoy tienen que trabajar no lo hicieron ayer. “Magníficas las piscinas”, nos dice uno, en referencia al Parque Marítimo del Mediterráneo…

Detalle de la proa / Juanjo Coronado
Detalle de la proa / Juanjo Coronado

En cocina “se sirve diariamete el menú para una boda: 290 desayunos, almuerzos o cenas. Tenemos también personal de Enfermería a bordo, que puede ser ampliado en función de las características de la misión”, explican. La ‘Santa María’ tiene también capacidad de acoger helicópteros; de hecho, los visitantes son recibidos en el hangar donde suelen guardarse los medios aéreos. Un hangar hoy reconvertido en sala de entrada

Las escaleras que comunican las dependencias del barco / Juanjo Coronado
Las escaleras que comunican las dependencias del barco / Juanjo Coronado

Y llegamos al puente de mando. Para románticos y lectores de libros de piratas o marinos: el timón es un pequeño joystick. Lo del marinero barbudo guiando un circulo redondo, de madera y con extensiones queda para la imaginación. Las cartas de navegación siguen existiendo. “Aunque parezca mentira, aquí se trabaja con mucha tranquilidad, para la elaboración de las cartas. Eso si: no nos solemos equivocar”, nos dice Bulpe.  

En blanco, el timón de la embarcación / Juanjo Coronado
El timón de la embarcación / Juanjo Coronado

Una duda ¿Cuál es la capacidad de respuesta? “Podemos disparar a  9 kilómetros de distancia, navegar a 29 nudos –el equivalente a sesenta nudos- y estar operativos en un día si salimos de base o en tres horas si lo hacemos desde un puerto”. Enfrente, la fragata Galicia. Aquella que fue fundamental, hace cuatro años, para la lucha contra la pandemia en el marco de la Operación Balmis. 

La fragata Galicia, con el Monte Hacho de fondo / Juanjo Coronado
La fragata Galicia, con el Monte Hacho de fondo / Juanjo Coronado

‘Santa María’: así es, por dentro, la fragata más rápida de la Armada española