La tragedia de las rutas en la frontera sur: cifras de una crisis migratoria
La frontera sur de España sigue siendo un escenario de tragedia, con miles de vidas perdidas en rutas migratorias cada año. En 2023, al menos 8.565 personas fallecieron mientras intentaban alcanzar Europa, convirtiéndo este año en el más letal registrado hasta la fecha. Ceuta, Melilla y Canarias son los puntos más afectados, con mujeres y niños enfrentando riesgos desproporcionados. Ante esta situación, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía denuncia la falta de protección adecuada y la necesidad urgente de un cambio en las políticas migratorias para poner fin a la crisis humanitaria.
La tragedia de desapariciones y fallecimientos en la frontera sur española sigue siendo una realidad desgarradora. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al menos 8.565 personas perdieron la vida en rutas migratorias en 2023, convirtiéndose en el año más letal registrado hasta esa fecha. Esto deja un impacto especialmente doloroso en Ceuta, donde las travesías a nado son una de las rutas más peligrosas.
Según el ‘Informe Frontera Sur’, realizado por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), en el Estrecho, 53 personas fallecieron en 2023, algunas en circunstancias violentas. En Ceuta, aunque no se ofrece cifra exacta, afirman que “el drama humano se refleja en el constante goteo de personas ahogadas al intentar alcanzar la Ciudad Autónoma desde Marruecos”. Por otro lado, 23 personas murieron en Melilla, la mayoría ahogadas mientras intentaban llegar a la ciudad autónoma a nado. Sin embargo, la ruta hacia Canarias ha concentrado el 80% de las muertes registradas en 2023, con la mayor parte de las víctimas procedentes de países subsaharianos. Un 16,62% de los fallecidos eran de origen magrebí, y un 1,44% pertenecían a otras nacionalidades, como Yemen y Siria.
Infancia migrante y mujeres, víctimas de una crisis humanitaria. La situación es aún más alarmante para niños, niñas y adolescentes, cuya presencia en las rutas migratorias ha crecido significativamente. Muchos de ellos han desaparecido o perdido la vida debido a la falta de garantías y protección por parte de las administraciones públicas. En Ceuta, menores de apenas diez años intentan cruzar a nado en condiciones extremadamente precarias. Las mujeres migrantes también enfrentan un riesgo desproporcionado: aunque representan menos del 10% de las llegadas, su tasa de mortalidad es un 40% superior a la de los hombres. En 2023, el 7,40% de las muertes documentadas corresponden a mujeres, quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad extrema durante su tránsito. Los datos de 2024 todavía están elaborándose, pero en lo que llevamos del año 2025, unos escasos 28 días ya han aparecido 4 cuerpos sin vida en las aguas del litoral ceutí.
De este modo, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía expone que “la instrumentalización política de la infancia migrante, la saturación de recursos en territorios como Ceuta, Melilla y Canarias, y la falta de una respuesta humanitaria efectiva evidencian la necesidad urgente de un cambio en las políticas migratorias”. Mientras tanto, el mar sigue siendo testigo de trágicas pérdidas en su frontera con Europa, recordándonos la necesidad de priorizar los derechos humanos frente a los intereses políticos.