Naceremos y viviremos en la opulencia, la comodidad o la miseria; compartiremos nuestra vida sentimental con personas de nuestro sexo o del contrario, y para siempre o sin una pareja estable; trabajaremos o no, seremos altos o bajos, gordos o flacos, morenos o de piel clara, y rezaremos a lo que rezaremos. Pero hay algo evidente: la muerte nos espera a todos. Es el acto universal, junto al del nacimiento, y por ello el hecho más democrático que existe: a todos nos iguala puesto que a todos nos llega.
Y la muerte, o el recuerdo a los que ya no están, no entienden de religiones. Algo que debemos tener muy presente en Ceuta, la ciudad de las cuatro culturas. Hoy, la cristiana celebra el Día de los Difuntos: flores para llevar al cementerio de Santa Cataliina y recordar a los que ya no están. Pero ¿y el resto?.
Cuenta Halil Mohamed, de la Comunidad Al Idrissi, que los musulmanes "no tenemos un día en concreto para celebrar el día de los Difuntos, aunque si es verdad que en el día 26 del mes de Ramadán solemos acercarnos a visitarlos, y rezar algunos versos del Corán". Y aunque, "obviamente, cualquiera es libre de ir cuando le apetezca a ver a los seres queridos al cementerio" suele ser los jueves cuando se hace con más intensidad en la fe musulmana, "porque suele haber gente que ayuda a rezar versículos" en los cementerios musulmanes.
La Comunidad Israelita -que no israelí: distingamos- tampoco tiene un día concreto para visitar a los seres queridos. "Generalmente, en los días previos al Yom Kippur (fiesta del perdón)", explica Jacob Hachuel, miembro de esta comunidad. El ritual tiene que ver, además, con el nombre del fallecido: "Cada salmo se corresponde con una letra del abecedario, y en honor al difunto se lee el que coincide con la primera inicial de su letra". No suelen llevarse flores a las tumbas. "Lo de los guijarros era una costumbre centroeuropea, que ha comenzado a extenderse a raiz de la película 'La lista de Schlinder'", recuerda.
Saliendo de las religiones monoteístas, la Comunidad Hindú si tiene un día en concreto, aunque no fijo en el calendario. Como el resto de sus celebraciones, varía unas semanas antes o después en el tiempo, pero el caso es que suele coincidir con el mes de septiembre. Es el día de Pitru Pasha. El ceremonial, explica Juan Carlos Ramchandani, sacerdote hindú, consiste "en hacer ofrendas a los antepasados, de bolas de arroz y rituales en su honor durante quince días, con ofrendas de incienso, flores o fuego". En la India, por ejemplo, se hace "en los ríos y los templos, y en occidente se suele hacer, de manera general, en las casas particulares".
