Las clínicas veterinarias de Ceuta han cerrado sus puertas esta mañana en señal de protesta contra el nuevo decreto que restringe el uso de antibióticos en animales Por toda España se han sucedido las muestras de rechazo. La medida ha logrado algo inusual: unir a todo el colectivo en una reivindicación común.
“Solo queremos hacer nuestro trabajo”, explica el veterinario ceutí Alfonso Morey, quien denuncia que la normativa ha sido elaborada “por alguien que desconoce el tema” y sin consenso con los profesionales del sector. La nueva regulación, además de imponer sanciones de hasta 120.000 euros, prohíbe a los veterinarios tratar con antibióticos a animales sin chip, una medida que, según Morey, contradice su propio código deontológico que “nos prohíbe dejar morir a un animal, y menos por un protocolo burocrático”, añade.
El decreto clasifica los antibióticos en cuatro grupos (de la A a la D) y obliga a los veterinarios a seguir un proceso rígido antes de administrar los medicamentos más efectivos. Según esta normativa, aunque un profesional determine que un animal necesita antibióticos de tipo A o B, deberá prescribir primero los del grupo D, esperar diez días y, si el tratamiento no funciona, realizar un test de sensibilidad. Solo tras otros diez días de espera podrá administrar el medicamento adecuado, "si el animal no ha muerto" añade el profesional.
Este procedimiento, según los veterinarios, supone un riesgo innecesario para los animales. “Causa estrés tanto al dueño como al propio animal y puede acabar con muchas mascotas muertas”, advierte Morey, quien recuerda que no se trata de ganado destinado al consumo humano. “No creo que nadie se vaya a comer a su perro o gato”, ironiza.
Los veterinarios ya han advertido que las movilizaciones pueden intensificarse si el Gobierno no atiende sus demandas. Aunque los cierres han sido programados para causar el menor perjuicio posible a los usuarios, la falta de respuesta podría derivar en medidas más contundentes. "Solo queremos que nos dejen trabajar" explica.
El Consejo General de la Veterinaria tiene previsto reunirse con el Ministerio este viernes para abordar el conflicto. De dicho encuentro dependerá la adopción de nuevas acciones por parte del colectivo, que insiste en la necesidad de replantear una norma que, lejos de mejorar la sanidad animal, podría agravarla.


