Navidad en la Perla del Mediterráneo
Artículo de opinión, escrito por José Antonio Carbonell Buzzian.
Entre dos orillas
Donde el Estrecho abraza a la ciudad,
donde África y Europa se dan la mano,
Ceuta despierta en su Navidad
bajo el sol de diciembre, tan cercano.
Las luces brillan en la Muralla Real,
el Monte Hacho viste de esperanza,
mientras en el puerto, el faro celestial
guía a los barcos con su danza.
II. Calles de encuentros
Por la calle Real pasean las familias,
escaparates que reflejan ilusión,
en el Revellín brillan las maravillas,
mientras suena alguna dulce canción.
El belén se instala en la Plaza de África,
los niños corren entre palmeras y pinos,
las Murallas Reales guardan la épica,
donde se cruzan tantos destinos.
El Parque Marítimo se viste de gala,
sus piscinas reflejan luces de colores,
San Amaro en su jardín exhala
aromas de plantas y mil flores.
La Almina y Hadú celebran unidos,
el Sarchal y la Colmenar también,
todos los barrios, todos los nidos,
comparten la magia del portalén.
III. Sabor a mar y a hogar
Huele a pestiños recién horneados,
a té moruno y turrones de almendra,
los balcones están engalanados
y en cada casa se enciende una mecha tierna.
Las gaviotas cantan villancicos al viento,
el Mediterráneo refleja las estrellas,
Ceuta celebra este momento
con todas sus historias bellas.
IV. La noche mágica
Cuando llega la Nochebuena callada,
las campanas repican en la Catedral,
la Mezquita Central, iluminada,
hace de Ceuta un lugar celestial.
Desde el Faro de la Almina brillante
hasta los Jardines de San Amaro en flor,
el Paseo de las Palmeras galante
se llena de familias con amor.
Las Murallas Portuguesas contemplan
la fiesta que abajo se celebra,
el Baluarte de los Mallorquines velan
mientras la ciudad entera se alegra.
La Plaza de la Constitución resuena
con risas de niños y mayores,
el Monumento al Llano en la arena
se tiñe de luces y colores.
En el Chorrillo las fuentes cantan,
la Casa de los Dragones se engalana,
y en cada rincón que los pies plantan
late el corazón de esta hermana.
V. Deseo ceutí
Que en esta Navidad fronteriza
florezca la paz en cada esquina,
que el abrazo del Estrecho eternice
la unión que a todos nos fascina.
Ceuta, pequeña y gigante,
puente entre mundos, entre mares,
que tu espíritu navegante
guíe hacia mejores lugares.
Feliz Navidad, ciudad querida,
que brillas entre dos continentes,
que tu luz nunca sea extinguida
y unas a todos tus gentes.
VI. El último suspiro del año
Llega diciembre a su final,
las campanadas ya se acercan,
desde el Mirador de Isabel II especial
las vistas del Estrecho se acercan.
En la Plaza de los Reyes se congrega
la ciudad entera bajo las estrellas,
el Parador de la Muralla entrega
su majestuosidad y sus centellas.
Doce uvas, doce deseos,
en el Edificio Reina Regente al lado,
mirando al Monte Hacho y sus destellos,
despidiendo lo que ya ha pasado.
La Punta Almina ilumina el camino,
el Santuario de Santa María brilla,
mientras cada ceutí con destino
espera la magia que centellea.
VII. Amanecer de nuevos sueños
Y cuando el reloj marca la hora cero,
estallan fuegos sobre el Mediterráneo,
desde la Playa de la Ribera al cielo entero,
iluminando cada barrio urbano.
Los colores pintan el cielo oscuro,
verde, rojo, dorado brillante,
reflejándose en el Puerto puro,
como promesa de un año adelante.
El Poblado Marinero despierta,
Benzú brinda desde su orilla lejana,
la Marina abre de par en par su puerta,
y el Tarajal celebra cada mañana.
Desde la península hasta Marruecos,
se ven las luces de esta celebración,
el Faro del Estrecho sin reproches
guía a Ceuta con nueva ilusión.
Las familias brindan en los balcones
de San José y del Príncipe Felipe,
las calles vibran con alegres sones,
y cada barrio su júbilo exhibe.
En la Explanada de los Basilios,
en el Campo Exterior reunidos,
suenan las risas, nobles desafíos,
y la ciudad renace en sus latidos.
VIII. Brindis por el futuro
Que este año que llega sin avisar
traiga trabajo, paz y sosiego,
que el paro deje por fin de ahogar
y florezca en Ceuta un nuevoiego.
Que las promesas se hagan realidad,
que los jóvenes encuentren razón para quedarse,
que esta pequeña gran ciudad
deje de ser lugar para solo soñar con marcharse.
Por Ceuta, valiente y resiliente,
que espera cada año con fe renovada,
brindemos juntos, toda su gente,
por una ciudad más próspera y honrada.
¡Feliz Año Nuevo, Ceuta querida!
Que tus calles se llenen de oportunidad,
que cada amanecer traiga nueva vida,
y que 2026 cumpla, de verdad.
Dedicado a Ceuta, tierra de encuentros, donde cada Navidad y cada Año Nuevo se celebran con el sabor único del Mediterráneo, el rugido del Estrecho y la esperanza inquebrantable de su gente diversa.
Jose Antonio Carbonell Buzzian.