Presupuestos Ceuta 2026: Entre el optimismo oficial y las cifras que no cuadran

Ciudad Autónoma de Ceuta. Foto: Rafa Báez

Un crecimiento modesto que se vende como histórico

 
La consejera de Hacienda presentó este lunes los presupuestos de Ceuta para 2026 con un discurso cargado de optimismo: 424 millones de euros que, según sus palabras, impulsarán "la economía, la innovación y la solidaridad". Sin embargo, un análisis detallado de las cifras revela una realidad menos brillante de lo que el Gobierno autónomo quiere hacer creer.
 
El primer dato llamativo es el incremento presupuestario: apenas un 1,68% en el consolidado y un 2,54% en el presupuesto de la Ciudad Autónoma. En un contexto donde la inflación local se sitúa en el 3,5% —muy por encima del 2% de la Unión Europea—, estos números evidencian que estamos ante un presupuesto regresivo en términos reales. Es decir, Ceuta tendrá menos capacidad de gasto efectivo en 2026 que en 2025.
 

La paradoja de los "datos positivos"

 
La consejera Chandiramani destacó cifras macroeconómicas aparentemente favorables: incremento del 3,4% en la afiliación a la Seguridad Social, descenso del paro del 8,7%, y un crecimiento del 20,1% en la recaudación del IRPF. Pero estas estadísticas esconden realidades incómodas que no aparecen en la nota de prensa oficial.
 
Primero, la calidad del empleo. Que la afiliación crezca un 3,4% y el empleo asalariado un 6,7% puede parecer positivo, pero no se menciona cuántos de estos empleos son temporales, precarios o a tiempo parcial. En Ceuta, históricamente, el empleo público y las contrataciones estacionales distorsionan estas cifras. ¿Cuántos de estos nuevos afiliados trabajan en condiciones dignas y con perspectivas de futuro?
 
Segundo, el aumento del IRPF. Un incremento del 20,1% en la recaudación puede deberse a dos factores: más personas trabajando o mayores salarios. Pero también puede responder a una mayor presión fiscal sobre las rentas medias, mientras las grandes fortunas y empresas continúan aprovechando los beneficios del Régimen Económico y Fiscal especial de Ceuta. El Gobierno no aclara qué porcentaje de este aumento proviene de cada sector económico.
 
Tercero, el tráfico portuario. Se celebra un aumento del 26% como "niveles excepcionales", pero no se explica qué tipo de mercancías mueven este crecimiento ni cuánto impacta realmente en la economía local. ¿Estamos hablando de comercio que genera empleo en Ceuta o simplemente de tránsito de mercancías que apenas deja rastro económico?
 

Lo que los presupuestos NO dicen

 

1. Dependencia absoluta del Estado

 
La consejera admitió que el presupuesto está "adaptado a la posible prórroga de los Presupuestos Generales del Estado". Esta frase, aparentemente técnica, revela una verdad incómoda: Ceuta no controla su propio destino económico. Sin las transferencias estatales, la ciudad sería inviable. Y en un contexto de incertidumbre política en Madrid, diseñar presupuestos "prudentes" es un eufemismo para decir "esperamos a ver qué nos dan".
 
2. Ausencia de estrategia de diversificación económica
 
El documento habla de "impulso de la inversión digital y tecnológica", pero no se concretan proyectos específicos, presupuestos asignados ni objetivos medibles. ¿Cuánto se destinará exactamente a innovación? ¿Qué sectores se priorizarán? ¿Existe un plan real para reducir la dependencia del comercio de importación y el empleo público?
 

3. La trampa demográfica

 
La noticia sobre población publicada el mismo día revela que más del 90% del crecimiento demográfico de Ceuta proviene de población extranjera. Esto plantea preguntas cruciales que los presupuestos ignoran: ¿Está la ciudad preparando infraestructuras educativas, sanitarias y sociales para esta realidad? ¿Existen partidas específicas para integración y cohesión social? ¿O simplemente se espera que el crecimiento vegetativo "resuelva" el problema del envejecimiento sin inversión específica?
 

4. Infraestructuras: el elefante en la habitación

 
No se menciona ninguna gran inversión en infraestructuras críticas. Ceuta necesita urgentemente mejoras en:
 
Conectividad: Puerto y aeropuerto requieren modernización
 
Vivienda: La especulación inmobiliaria y la falta de vivienda asequible no aparecen
 
Saneamiento y medio ambiente: ¿Cuánto se destina realmente a sostenibilidad?
 

5. El coste real de la solidaridad política

 
La consejera agradeció "el respaldo de los partidos que permitirán que el documento salga adelante", calificándolo de "gesto solidario con Ceuta".
 
Esta frase esconde el verdadero problema: los presupuestos se aprobarán por necesidad política, no por calidad técnica. Los partidos apoyarán el documento para evitar el bloqueo institucional, pero eso no significa que sean buenos presupuestos.
 

Las cifras que faltan

 
Un presupuesto serio debería incluir:
 
Desglose sectorial detallado: ¿Cuánto va a educación, sanidad, servicios sociales, inversión productiva?
 
Indicadores de impacto: ¿Qué objetivos concretos se persiguen? ¿Reducir el paro juvenil en X%? ¿Crear X empresas tecnológicas?
 
Análisis de sostenibilidad: ¿Es viable este modelo a 5-10 años vista?
 
Plan de contingencia: ¿Qué ocurre si las transferencias estatales se reducen?
 
Ninguno de estos elementos aparece en la presentación oficial.
 

La verdad que esconden

 
Detrás de la retórica de "confianza, crecimiento y convivencia", los presupuestos de Ceuta para 2026 revelan una gestión continuista, sin grandes apuestas ni transformaciones estructurales. Son presupuestos de supervivencia, no de desarrollo.
 
La ciudad autónoma sigue atrapada en su modelo económico del siglo XX: dependencia del Estado, economía basada en el comercio de importación-exportación, empleo público hipertrofiado y sector privado débil. Los 424 millones de euros se gastarán mayoritariamente en mantener la maquinaria funcionando, no en transformar Ceuta.
 
Las cifras macroeconómicas positivas que destaca el Gobierno son reales, pero reflejan una recuperación post-COVID más que un cambio de modelo. Y esa recuperación se está produciendo en un contexto de inflación superior a la nacional, lo que erosiona el poder adquisitivo de los ceutíes.
 

Conclusión: presupuestos continuistas para una ciudad que necesita reinventarse

 
Ceuta no necesita presupuestos "prudentes y responsables". Necesita presupuestos valientes que apuesten por:
 
Diversificación económica real hacia tecnología, servicios avanzados y turismo sostenible
 
Inversión masiva en educación y formación profesional adaptada al siglo XXI
 
Infraestructuras que conecten realmente a la ciudad con Europa y África
 
Políticas sociales que gestionen la diversidad como oportunidad, no como problema
 
Estos presupuestos no lo hacen. Son continuistas, conservadores y diseñados para no generar conflictos políticos. Cumplirán su función de mantener la ciudad funcionando durante 2026, pero no construirán el futuro que Ceuta necesita.
 
La pregunta que debería hacerse la ciudadanía no es si estos presupuestos se aprobarán —lo harán—, sino si son suficientes para los desafíos que enfrenta la ciudad. La respuesta, lamentablemente, es no.
 
Los presupuestos se aprobarán en diciembre con el apoyo parlamentario necesario. Pero aprobar un presupuesto no es lo mismo que tener un proyecto de ciudad. Y esa es la gran ausencia en estos 424 millones de euros
 
Jose Carbonell Buzzian