jueves. 04.06.2026

Manifiesto del PSOE en el Día de la Igualdad Salarial

 

Artículo de opinión en el que el PSOE reafirma su compromiso con la lucha contra la brecha de género en el Día de la Igualdad Salarial. 

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La primera conmemoración del 22 de febrero como Día de la Igualdad Salarial fue en 2010 con un Gobierno socialista, cuando se aprobó en Consejo de Ministros, por primera vez, una Declaración Institucional manifestando el compromiso del Gobierno con la erradicación de la brecha retributiva entre mujeres y hombres. Desde entonces, cada año seguimos reivindicando esta fecha.

Los y las socialistas, un año más, mostramos nuestro compromiso con el feminismo, con la igualdad de hombres y mujeres y con el trabajo incansable para acabar con la desigualdad laboral y salarial entre hombres y mujeres, resultado de la suma de discriminaciones que sufren las mujeres, tanto en el mercado laboral como en el ámbito privado.

Desde el PSOE promovemos un cambio de paradigma en el mercado laboral, puesto que está diseñado desde una perspectiva masculina, para personas sin responsabilidades en el cuidado de personas dependientes u otras responsabilidades familiares. Es un hecho que los cuidados no remunerados recaen de forma mayoritaria en las mujeres.

Necesitamos seguir impulsando cambios, seguir transformando nuestro país desde la perspectiva de género y, de forma especial, la economía, el mercado laboral y el sistema de cuidados. Necesitamos más feminismo. No debemos olvidar que la clave del feminismo, la base para la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres, para que las mujeres puedan vivir una vida en libertad y sin discriminación o sin violencia, es la independencia económica de las mujeres. Sin independencia económica, las decisiones no son libres.

La transformación por la que trabajamos no solo afecta a las políticas, sino también a las estructuras, a la cultura y a la forma de relacionarnos en la sociedad, tanto de forma pública como privada.

Si analizamos los datos más significativos de la situación de las mujeres en el ámbito laboral, debemos resaltar varios puntos. En 2024, por cuarto año consecutivo, tanto la población ocupada como la afiliación femenina a la Seguridad Social volvieron a marcar máximos históricos, con incrementos interanuales por encima de los dos puntos porcentuales en ambos casos. En los últimos diez años, más de dos millones de mujeres se han incorporado al mercado laboral.

En 2026, el número de mujeres afiliadas a la Seguridad Social continúa en cifras históricamente altas para un mes de enero, con 10.211.265 de media. El año pasado, las mujeres tuvieron la tasa de actividad más alta de la historia.

Según la última Encuesta de Estructura Salarial publicada por el INE en mayo de 2025 (con datos de 2023), el salario medio anual en nuestro país fue de 28.049,94 euros por trabajador, un 4,1% mayor que el del año anterior.

- El salario medio de las mujeres fue de 25.591 euros y el de los hombres de 30.372 euros.

- Es decir, el salario medio de las mujeres es 4.781 euros inferior al de los hombres, una diferencia considerable que, sin embargo, supone un mínimo histórico.

- Esta diferencia representa un 15,7%, dos puntos menos que el año anterior y 5,6 puntos menos desde 2018. Estamos acortando distancias.

Es un enorme orgullo poder decir que la reducción de la brecha salarial en diez años (2013–2023) ha sido de 8 puntos, pasando del 24% al 15,7%, un avance sin precedentes para la igualdad entre hombres y mujeres.

Como decíamos, la discriminación tiene consecuencias directas en la vida cotidiana de las mujeres. Las mujeres presentan una mayor tasa de riesgo de pobreza que los hombres (20,3% frente a 18,6%), según datos del INE (Encuesta de Condiciones de Vida 2025). Pero esta discriminación también tiene consecuencias en el futuro, especialmente en las pensiones: en 2024, la pensión media de las mujeres ascendía a 1.026,5 euros mensuales, frente a los 1.510,3 euros de los hombres, lo que supone una brecha de género del 32% (Datos CES).

Medidas

Para combatir esta discriminación, el Gobierno de Pedro Sánchez ha adoptado medidas pioneras en los últimos seis años. Las políticas puestas en marcha en el ámbito laboral y en materia de conciliación han sido notables y suponen un paso de gigante.

Se ha hecho de la conciliación un derecho, ampliando e igualando el permiso de maternidad y paternidad de forma no transferible, de modo que ambos progenitores compartan la responsabilidad del cuidado. Se ha pasado de 16 semanas para las mujeres y 5 para los hombres en 2018, a 19 semanas para ambos en 2025. Además, se ha duplicado de 16 a 32 semanas en el caso de familias monoparentales, donde casi el 80% están encabezadas por mujeres.

Este Gobierno también ha tenido en cuenta a las mujeres que han abandonado su empleo o desarrollo profesional para asumir el cuidado de menores, mayores o personas dependientes, creando para ellas un complemento especial en las pensiones contributivas.

Es obligatorio citar la aprobación del Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantizar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, así como los Reales Decretos 901/2020 y 902/2020, de 13 de octubre, relativos a la igualdad retributiva y a los planes de igualdad.

Si unimos estas normas a los avances de la reforma laboral —que reduce la temporalidad que afecta en mayor medida a las mujeres— y a la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), acordado para este año 2026 en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, el resultado es la reducción de la brecha salarial, constatada como una consecuencia directa de las políticas progresistas emprendidas por los y las socialistas.

Recordemos también que cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, el SMI era de 736 euros (2018). En estos ocho años ha subido un 66%, es decir, 485 euros más al mes, un aumento que beneficia especialmente a quienes tienen los salarios más bajos: mujeres y jóvenes.

El salario medio de las mujeres sigue siendo inferior al de los hombres porque el mercado laboral continúa reproduciendo desigualdades estructurales. La segregación horizontal concentra a las mujeres en sectores peor pagados y la segregación vertical limita su presencia en los espacios donde se toman decisiones y se concentran los salarios más altos. Esta brecha no responde a elecciones individuales, sino a barreras estructurales.

Por ello, la Ley Orgánica 2/2024 de Representación Paritaria (Ley de Paridad) no es solo una cuestión de representación, sino una herramienta de justicia económica, que incide directamente en la distribución del poder y combate uno de los mecanismos que alimentan la brecha salarial.

Las mujeres han avanzado cuando los y las socialistas hemos gobernado: con más derechos y mayores oportunidades, reduciendo las brechas y avanzando hacia la igualdad real. Por todo ello, reafirmamos nuestro compromiso y nuestras políticas, porque son efectivas, y seguiremos trabajando en el mismo camino y con la misma agenda: la feminista.

Manifiesto del PSOE en el Día de la Igualdad Salarial