Risas, juegos y naturaleza son los protagonistas del campamento infantil celebrado en el Complejo Rural Miguel de Luque. Durante varios días, los niños y niñas disfrutan de actividades al aire libre, talleres creativos y dinámicas en grupo diseñadas para fomentar la convivencia, el compañerismo, y sobre todo, la autonomía personal.
Así, entorno natural se ha convertido en un aula abierta en la que aprendieron valores como el respeto al medioambiente y la importancia de trabajar en equipo. Entre excursiones, juegos de agua, deportes y noches de convivencia, los pequeños están viviendo una experiencia que recordarán siempre. O al menos esa es la intención de los monitores involucrados.
Más allá de la diversión, este campamento ha supuesto un espacio de crecimiento personal, donde cada participante encuentre un lugar para expresarse, hacer amigos y descubrir nuevas habilidades en un ambiente seguro y cercano.
