Ceuta se ha volcado un año más en la festividad del 5 de agosto, día grande en honor a la Virgen de África, alcaldesa perpetua de la ciudad. Desde primeras horas, fieles, autoridades y representantes de toda la sociedad ceutí se han congregado en el santuario para participar en una emotiva eucaristía presidida por el obispo Rafael Zornoza.
El templo, engalanado con flores, se llenó por completo, incluyendo sillas habilitadas en el pasillo central para acoger a todos los asistentes. Entre los presentes destacaron el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, y las reinas de las fiestas, ataviadas con trajes de flamenca.
La misa, acompañada por el coro Pedro Nolasco de Jerez y el órgano, envolvió el acto en un ambiente de recogimiento y fe. En su homilía, el obispo reflexionó sobre los desafíos actuales —la falta de valores, el relativismo, las guerras— y llamó a fortalecer la fe y la esperanza siguiendo el ejemplo de María.
La ceremonia culminó con un canto colectivo a la Virgen, uniendo a todo el pueblo en un mismo sentimiento:
"¡Viva la Virgen de África!"
