El M10 Pádel Club ha denunciado las graves incidencias y la ausencia total de garantías deportivas sufridas durante su participación en un torneo internacional celebrado en Rabat, una cita que el equipo caballa tuvo que abandonar de forma prematura para proteger su integridad y valores.
Un sistema de competición bajo la sombra de la sospecha
Desde el momento en que la pelota echó a rodar en las pistas de la capital del Reino de Marruecos, la expedición de Ceuta detectó que la logística no estaba a la altura de las expectativas. Los retrasos continuos y unas condiciones de juego inadecuadas fueron solo el preludio de algo mucho más profundo: una falta de transparencia sistemática en la gestión del cuadro de competición.
El punto más surrealista, y que ha generado mayor estupefacción en el entorno del pádel profesional, fue el método empleado para decidir los cruces. Según detalla el club en su comunicado, los emparejamientos se determinaban mediante un dado digital. Este sistema, carente de cualquier tipo de control o trazabilidad, asignaba arbitrariamente un valor doble a ciertos enfrentamientos, alterando el peso de los partidos sin criterio técnico alguno. A esta opacidad se sumó la inexistencia de una autoridad arbitral efectiva, dejando la responsabilidad de las decisiones reglamentarias en manos de los propios jugadores, una situación inaudita en un evento de carácter internacional.
El desplante del equipo local: el detonante del abandono
La tensión alcanzó su punto álgido durante la eliminatoria que enfrentaba al club ceutí contra el equipo de Rabat. En un claro ejemplo de falta de juego limpio, el conjunto anfitrión no compareció en el horario establecido para el encuentro. Ante esta situación, y siguiendo los cauces reglamentarios habituales, el M10 Pádel Club solicitó formalmente que se aplicara la normativa de incomparecencia.
Sin embargo, la respuesta de la organización fue el silencio administrativo. En lugar de dar por ganada la eliminatoria al equipo que sí cumplió con su horario, los responsables del torneo rechazaron tomar una decisión firme y exigieron al club de Ceuta continuar esperando por motivos ajenos a la competición. Este fue el límite para los responsables del club, quienes, ante la imposibilidad de competir en igualdad de condiciones y con garantías de equidad, decidieron retirar a sus jugadores para preservar su dignidad deportiva.
Acciones legales ante la Federación Internacional de Pádel
El M10 Pádel Club no está dispuesto a que estos hechos queden en el olvido. La entidad ya ha dado traslado de todo lo sucedido a la Federación de Pádel de Ceuta, con el objetivo de que las quejas se eleven a las más altas instancias: la Federación Internacional de Pádel (FIP) y la Federación Real Marroquí de Tenis. El objetivo es claro: que no se repitan episodios que dañen la imagen de este deporte y se respeten los derechos de los deportistas.
Es importante reseñar que, pese al descontento con la gestión del evento, el club ha querido desvincular estas deficiencias organizativas del trato humano recibido fuera de las pistas. En un gesto de elegancia, han subrayado que estos hechos "no representan al pueblo marroquí", al cual han agradecido la hospitalidad brindada durante su estancia. Con esta denuncia, el club ceutí reafirma su compromiso inquebrantable con el juego limpio y la defensa de una competición justa y profesional.
