INGESA saca pecho y defiende su gestión, mientras en la calle crece el malestar
El Ministerio de Sanidad y el INGESA destacan inversiones y refuerzo de personal en Ceuta, en un contexto marcado por las denuncias de falta de especialistas y protestas ciudadanas.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha realizado este martes una visita institucional a Ceuta para analizar el estado de la sanidad pública en la ciudad, acompañado por la directora general del INGESA, Isabel Muñoz Machín, y el director territorial del organismo en Ceuta, Jesús Lopera Flores.
Durante su intervención, Padilla ha querido comenzar agradeciendo “el trabajo cotidiano de los equipos directivos y de los profesionales sanitarios que trabajan en la sanidad ceutí”, subrayando que la visita tenía como objetivo conocer de primera mano el funcionamiento diario del sistema sanitario, visitar las infraestructuras -hospital, centros de salud y el consultorio de Benzú- y mantener reuniones con el Gobierno de la Ciudad.
Más profesionales pese a la caída de la actividad asistencial
El secretario de Estado ha destacado que Ceuta atraviesa “un momento singular”, marcado por una importante reducción de la actividad asistencial tras el cierre de la frontera, pero con un incremento notable de profesionales sanitarios. Según los datos aportados por Padilla, mientras los partos han descendido un 55,5 por ciento, se ha mantenido el número de matronas y especialistas en ginecología. Además, en los últimos años se ha registrado un aumento del 8,1 por ciento en médicos, más de un 5,5 por ciento en atención especializada y más de un 2,5 por ciento en atención primaria.
Padilla ha vinculado este refuerzo estructural a la última Oferta Pública de Empleo del INGESA, que “ha batido récords tanto en número de plazas como en personas candidatas para trabajar en Ceuta y Melilla”.
Formación, fidelización e inversiones millonarias
Uno de los ejes estratégicos expuestos fue la captación de profesionales desde la etapa de formación, ampliando las especialidades en las que Ceuta ofrece plazas MIR y EIR, con el objetivo de favorecer su posterior permanencia en la ciudad.
En materia de inversiones económicas, quizá no tan necesarias como las inversiones que necesita la ciudad en materia de personal, Padilla ha subrayado que el INGESA es actualmente “la principal institución inversora y empleadora de Ceuta”. Solo en los dos últimos años se han invertido más de 11 millones de euros, destinados, entre otras actuaciones, a la puesta en marcha del robot quirúrgico, la resonancia magnética de tres teslas -que ha permitido dejar de externalizar pruebas- y la futura activación de la sala de hemodinámica, la cual se encuentra en el centro de las inversiones pero HUCE pero que aún está pendiente de la incorporación de un cardiólogo intervencionista.
A estas actuaciones se suman el nuevo centro de salud del Tarajal, calificado como “consultorio”, el SUAP y el servicio de urgencias, además de nuevas inversiones anunciadas en climatización, cubiertas de centros de salud, un TAC espectral y la cesión de una parcela para un nuevo centro sanitario en Benzú.
Avance “histórico” en derechos sexuales y reproductivos
Uno de los anuncios más relevantes ha sido puesta en marcha, por primera vez en la historia de la ciudad, de la interrupción voluntaria del embarazo en el Hospital Público de Ceuta. Desde diciembre, y gracias a una nueva consulta de planificación familiar, las mujeres pueden acceder al aborto farmacológico sin necesidad de desplazarse a la península.
Padilla ha calificado este avance como “un paso incuestionable en derechos sexuales y reproductivos”, destacando la alta aceptación del método y la reducción de traslados.
UCI pediátrica y radioterapia: no es falta de inversión, sino de casuística
En respuesta a preguntas sobre la ausencia de una UCI pediátrica y una unidad de radioterapia, el secretario de Estado ha sido contundente: la causa no es económica, sino la falta de volumen de pacientes necesario para garantizar la calidad y seguridad asistencial. “Con apenas una treintena de casos pediátricos al año” que requerirían UCI, Padilla ha defendido que centralizar la atención en centros con mayor experiencia es la “opción más segura”. Asimismo, ha afirmado que “les puedo asegurar que un padre y una madre deberían estar más tranquilos sabiendo que sus hijos y sus hijas van a estar atendidos en una UCI en la cual hay el número de volumen suficiente tanto de niños atendidos como de procedimiento que se lleven a cabo en esa UCI para garantizar la calidad y la seguridad de los mismos”, porque “un profesional preparado que está aquí durante 20 años sin realizarlas deja de ser un profesional preparado” han sentenciado.
El mismo criterio se aplica a la radioterapia, servicio muy demandado en el que la prestación es cada vez más compleja y especializada, ya que, como en ocasiones anteriores han manifestado, “no se trata de criterios económicos, sino de que se requiere una casuística suficiente para ser ética y clínicamente viable”.
Listas de espera: "datos oficiales" frente a la percepción ciudadana
Sobre las listas de espera, Padilla ha asegurado que Ceuta presenta mejores cifras que la media nacional, tanto en intervenciones quirúrgicas como en consultas, aunque ha reconocido la necesidad de mejorar la transparencia y el seguimiento individualizado. En este sentido, ha anunciado un nuevo real decreto para modernizar los sistemas de información y ofrecer datos más claros a los pacientes.
Sin embargo, frente al relato institucional expuesto por el Ministerio de Sanidad y el INGESA, la realidad que describen pacientes, profesionales sanitarios y colectivos ciudadanos en Ceuta es muy distinta.
En los últimos meses, la ciudad ha sido escenario de manifestaciones, concentraciones medicas y protestas públicas denunciando el deterioro de la sanidad, la falta de especialistas, la sobrecarga de los servicios, el cierre encubierto de agendas y las derivaciones continuas a la península como solución habitual ante la incapacidad del sistema para absorber la demanda.
Profesionales sanitarios han alertado en repetidas ocasiones de plantillas insuficientes, contratos precarios y dificultades para cubrir bajas o vacaciones, mientras que pacientes relatan meses de espera sin cita asignada, llamadas que “ya llegarán” y cirugías aplazadas por falta de medios o material.
Para muchos profesionales, denuncia realizada por el Sindicato Médico,el problema no es la ausencia de anuncios ni de planes de futuro, sino la desconexión entre los datos oficiales y la experiencia diaria de quienes intentan acceder a una atención sanitaria normalizada. Las cifras, sostienen los colectivos críticos, no reflejan el colapso puntual de servicios clave ni la sensación de abandono que ha llevado a la ciudadanía a salir a la calle para exigir soluciones inmediatas y no solo proyectos a largo plazo.
Así, mientras desde el Gobierno se insiste en que la sanidad de Ceuta mejora y se fortalece, la calle sigue señalando que los problemas estructurales persisten y que las inversiones anunciadas no están teniendo, por ahora, un impacto real en la atención que reciben los pacientes.