La ciudad autónoma de Ceuta ha cerrado el año 2025 con un incremento notable de la inmigración irregular, especialmente por vía terrestre, y con una de las facetas más dramáticas que se viven la frontera sur: al menos 46 personas han fallecido en el intento de alcanzar la ciudad desde Marruecos. Esta cifra, que no figura en los informes estadísticos de Interior, sí ha sido confirmada tanto por fuentes oficiales como por los medios de comunicación que ponen de manifiesto la magnitud de la tragedia humana que acompaña a este fenómeno en el norte de África.
Entradas por tierra, la vía dominante
Según los informes quincenales oficiales del Ministerio del Interior, que recogen datos de llegadas irregulares acumuladas durante el año, la inmensa mayoría de las entradas a Ceuta en 2025 se han producido por vía terrestre, que incluye pasos por vallado fronterizo y accesos a nado desde Marruecos:
Entradas irregulares por tierra en Ceuta en 2025
• 3.523 personas han entrado irregularmente por tierra entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025 frente a cifras significativamente menores en 2024 (2.531 personas).
• Este salto equivale a un incremento de casi el 40 por ciento respecto al año 2024.
Las cifras consolidan un patrón de presión creciente por la frontera terrestre, mientras que las llegadas por vía marítima se han mantenido muy bajas, con cuatro casos registrados en todo el año por los 28 de 2024, pero con esos 46 cadáveres de migrantes aparecidos en la costa a lo largo del año con un reputen especial desde agosto.
Llegadas por vía marítima y balance anual en la frontera
En contextos anteriores de reportes parciales se observó que, desde enero hasta octubre, los accesos por mar fueron prácticamente testimoniales, mientras que los que se cuentan como entrada a nado se contabilizan como vía terrestre en los balances oficiales.
Comparación con tendencias nacionales
En contraste con la situación local en Ceuta, los datos de España como conjunto muestran una reducción de migración irregular en 2025 respecto al año anterior:
Comparación con tendencias nacionales de migración irregular
• A nivel nacional, las llegadas irregulares a España por mar y tierra al cierre del año fueron 36.775 personas por las 64.019 llegadas documentadas a lo largo de 2024. Lo que representa una caída de más del 42 por ciento respecto a ese año anterior, 2024.
La caída general de llegadas en España se atribuye a varios factores, entre ellos un endurecimiento de controles en algunos tramos costeros y rutas de embarcaciones, así como la intensificación de acuerdos de cooperación con terceros países para frenar partidas de embarcaciones. Sin embargo, estas tendencias no se han traducido en una disminución de la presión en Ceuta, donde las entradas por tierra han seguido al alza.
La tragedia humana: 46 vidas perdidas en 2025
La tragedia humana: al menos 46 muertes en 2025
Mientras las cifras oficiales se centran en entradas y controles, organizaciones humanitarias, medios y fuentes periodísticas han documentado al menos 46 muertes de migrantes intentando llegar a Ceuta en 2025. Estas muertes han ocurrido, en su mayoría, en intentos de cruce a nado desde puntos de Marruecos hacia la costa ceutí y en zonas cercanas al perímetro fronterizo. Muchas de esas personas eran jóvenes y en situación de vulnerabilidad.
Este contexto se enmarca dentro de una crisis migratoria más amplia en España y el Mediterráneo occidental. A nivel nacional, se han reportado miles de muertes adicionales en rutas marítimas peligrosas hacia otros destinos españoles -más de 3.000 entre enero y mediados de diciembre de 2025 en toda España- evidenciando las limitaciones de los dispositivos de salvamento y prevención en rutas de alto riesgo.
Impacto local y recursos agotados
Impacto local y recursos de acogida
El Gobierno de Ceuta y asociaciones humanitarias han advertido repetidamente de la saturación de recursos de acogida y de la complejidad de gestionar flujos mixtos creciente, incluyendo familias, menores y grupos vulnerables. En meses con picos estacionales, como el verano, se han registrado llegadas masivas de menores no acompañados que han colapsado los centros de acogida locales, obligando a solicitar ayuda urgente al Estado y activar operaciones especiales de protección.
Retos para 2026
El balance de 2025 -con casi 3.000 entradas por tierra, apenas cuatro por mar y una tragedia humana de decenas de fallecidos- resalta la dualidad de la presión migratoria en Ceuta: si bien algunas rutas marítimas peligrosas hacia España han descendido a nivel nacional, la ruta fronteriza terrestre en Ceuta ha experimentado un repunte, obligando a las autoridades a revisar estrategias operativas, cooperativas y humanitarias para 2026.
Menores
Menores migrantes no acompañados: cambios legales y traslados
En otra vertiente de la crisis migratoria, Ceuta ha seguido arrastrando durante este 2025 que acaba de finalizar su particular problemática con la acogida de menores migrantes no acompañados. Tras varias ideas y venidas en el Congreso, polémica incluida con el voto del diputado por Ceuta del PP, Javier Celaya, al que el Gobierno le llegó a medio pedir de forma pública que respaldara con su voto el cambio en la Ley de Inmigración, finalmente sí se modificó el texto legal que permite a los territorios con niveles de saturación importantes -como es el caso de Ceuta, Melilla, Canarias y Baleáres- activar mecanismos para el traslado ágil de esos menores a otros centros de acogida del país que no estén saturados.
Desde septiembre, los menores que llegan están saliendo a la península con cierta agilidad, pero quedan pendientes aún traslados de menores que llevan ya tiempo en la Ciudad y que exigen de más trámites administrativos para su salida. La situación en los centros dependientes de la Ciudad se ha aliviado, pero aún sigue por encima de los niveles aconsejables.
CETI
CETI: falta de espacio y episodios durante 2025
Otra de las consecuencias de esa presión creciente sobre la frontera terrestre de Ceuta ha tenido graves repercusiones sobre el funcionamiento del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Así, en otoño el centro vivió una situación esperpéntica, dejando a personas migrantes fuera del centro por falta de espacio. Se sucedieron las acampadas en el exterior y la puerta del propio centro. Una situación que volvió todas las miradas hacia el centro y que tardó semanas en solventarse mediante la salida periódica de forma quincenal de grupos de migrantes también hacia la península.
Antes de esa crisis, en verano, el director del centro fue también noticia por sus comportamientos poco adecuados. El detonante fue una supuesta agresión sexual dentro del centro entre los migrantes. Se supo entonces que el director había pagado una habitación en una pensión al supuesto agresor y trascendieron las celebraciones de fiestas alejadas de los protocolos de convivencia del centro toleradas por el propio director. Los partidos políticos, incluido el PSOE, llegaron a pedir públicamente el cese del director, al que se le llegó a dar por cesado en los corrillos políticos, sin que finalmente el relevo se llevara a cabo.
